La línea imaginaria que nos ayuda a discernir entre el bien y el mal es difusa, cambiante, discontinua. Aunque en ocasiones se muestra absolutamente diáfana e indiscutible: ningún niño debe sufrir maltrato ni morir de hambre, sea cual sea su origen o su pueblo. Aquí, esa línea es una exigencia que ojalá pudiese ser reconocida
Categoría: Anagramas
La ignorancia del poder destructivo del conocimiento es inherente a él. El acto mismo de conocer excluye la negatividad. Pero, la voluntad de seguir ignorándolo es auténtico cinismo.
Los delirios -que tienen alguna verosimilitud- pueden transformarse en relatos colectivos rebeldes, instalando la psicosis como estado de reivindicación de una realidad fantaseada y asimilada. Esta presión del grupo hacia el poder genera errores que desembocan, a veces, en gestos que verifican el delirio originario. Todo un ciclo entre psicóticos que gobiernan.
Si dos se mueren de añoranza mutua ¿no es un desatino restar pasivos ante ese desvanecerse en el vacío? Sería quizás un severo castigo la nostalgia a solas y el olvido, pero fenecer ambos del mismo mal por no lidiar con remedio alguno, es un acto de suicidio compartido.
Lo feo, desde una perspectiva estética, tiene también su función, como mínimo una función inconsciente que remite al individuo al desastre, al aspecto desagradable de la vida que socialmente parece que quiera ocultarse. Mientras el culto al patrón de belleza establecido y su exposición continua, como sino hubiere nada más, nos invita al éxito seguro,
Podríamos guardar luto en silencio, como forma de huelga, hasta que a quien corresponda tome medidas drásticas y urgentes para auxiliar a los que viven en la pobreza. Empezando por nuestro país. Después gestaríamos otras estrategias.
Dádivas, con voluntad de imprimir la idiosincrasia desde la cual se ama. Una canción creada con un ukelele y una voz tierna, una pintura cuya abstracción se desvanece, para mí, al mirarla. Escuchar y mirar a través del hilo indestructible por el que accedo a esas emociones que palpitan en, ellos, en soledad. Dádivas que
La edad no es más que una medida humana, y por ello relativa, con la que nos comparamos y nos situamos en el supuesto tiempo de la vida. Mi tesis es que, una vez nacidos, la edad debe equipararse a la experiencia y en consecuencia los años que uno celebra, cada aniversario de su nacimiento,
Salvaguardados por las redes sociales y por identidades fatuas, algunos vapulean cínicamente a los que se muestran ingenuos y más débiles, usándolos como chivos expiatorios de su rabia, impotencia y cobardía en la vida no virtual.
Los años llenos de la presencia de alguien nunca son baldíos, aunque en un desgraciado instante pese más la incomprensión mutua que el deseo de no ser el otro ausente, que se esfumó y ya no sabemos ni el porqué.