Aquel que se desgasta en gestos de finalidad político-social, deambula delimitando su no-ser, pero padece el síndrome de la deficiencia de ser, incapaz de decir o mostrar quien es. La carencia de identidad, no acotada por negación del no ser, es una de las fragilidades que más vulnerables hacen al individuo actual, ávidos y susceptibles
Categoría: Anagramas
Descifrando desde la infancia el lenguaje por el que se accedía al mundo, y vosotros ajenos no me brindasteis palabra. Azorada por gritos discutidos de los que permanecía el eco tras la batalla, y vosotros ajenos no percibisteis mis lágrimas. Aterrorizada viendo la convicción con la que se apoyaba en la ventana, y tú, sin
Se derrumba con nosotros en el interior un posible delirio de amor. Quizás nada hubo, ni nada fue, más que una larga huida mental a un paraíso al que me aferré como mecanismo de defensa. Es muy triste apercibirse del carácter simbólico de los propios delirios.
Los delirios nacionalistas suelen desencadenar en la idolatría de un líder megalómano, cuya desviación mental le ha llevado a ignorar lo prioritario, y a recordar el porqué de su mandato, más allá de su propio ego.
Damos por descontado lo que nos parece obvio, aun habitando un mundo en el que se evaporó el reconocimiento de lo mínimo evidente. Sin referentes axiológicos compartidos como prioritarios, no hay más obviedad que el deseo de cada sujeto, su ambición, su voluntad y su poder de imponerla a los otros.
Hay quien sueña y sufre el síndrome del “atrapa sueños” en un sentido literal –obviando la magnífica canción de Maná- Pues se encuentra intentando con esfuerzo supino retener un contenido onírico, que se presentaba claro al despertar pero que conforme lo repiensa se tropieza confundido con una disolución progresiva de imágenes deshilachadas sin argumento. Algo
Acusados de delito o no, a todos nos pertenece la culpa –a unos mucho y a otros menos- del martirio proferido al humano, que expoliado de cualquier atisbo de dignidad se consume de hambre, miseria y atrocidad. Cierto que no todos cargan con la culpa, pues ahí se halla el grado de conciencia moral y
La pobreza infantil es el infanticidio de todos, pero en especial de los políticos y sindicatos que tienen la sinvergüenza de divagar con banalidades y no asumir sus responsabilidades, mientras cobran unos sueldos que si recortáramos podríamos empezar a compensar su irresponsabilidad.
Rescatar una mirada limpia, genuina y sencilla del mundo no puede basarse en el retorno al redil familiar del que muchos hoy ya han sido desposeídos. Ese redescubrir lo básico y desnudarlo de lo estéril es una tarea fundamentada en la penuria y la escasez de la vida. Solo desde la constatación del vacío adquiere
Desvencijado y desestructurado por el azote huracanado del acontecer, que tanto se le asemeja al pasado, no halla lugar ni requiebro hábil para urdir estrategias edificantes. Una imagen obsesiva de cortes epidérmicos que contribuyen a menguar la angustia o una pérdida de conciencia provocada. Pero, después ¿qué hay de la carga mortecina, de las miradas