Categoría: Anagramas

Marketing retórico

Adulterando la palabra ajena creemos poseer argumentos discriminatorios que contundentemente desbanquen cualquier otra propuesta. Nuestro fundamento es el decir del otro, no hay pues lugar para la disputa. Estos juegos lingüísticos y argumentativos nos hacen retóricos potentes y hábiles en contiendas dialécticas, pero no nos hacen profetas ni portadores de verdad alguna. Nadie caerá presto

Seguir leyendo

Docente

Aquellos que reniegan de la educación practicada durante años sin ser capaces de identificar los irrenunciables que contenía y ven en la ”nueva educación” la fórmula mágica esperada, una de dos: o es que nunca han sido docentes y solo teorizan, o es que eran docentes indecentes.

Inútiles o indecentes

Cuando un sistema sanitario cronifica a sus pacientes por su falta de recursos e inoperancia en su gestión, está llamado a una muerte súbita o un colapso que expulse enfermos sin excepción. Mientras en el parlamento, que ha perdido la etimología de su nombre, siguen recibiendo su estipendio por ser la negación de su cometido.

Lo común

Las sociedades que se hacen conscientes de los ejes que vertebran su funcionamiento se hallan en condiciones de modelarlos, matizarlos y reorientarlos. Actualmente, en un mundo apresurado, existen pensadores críticos cuyos diagnósticos nos proporcionan esta privilegiada visión. Por ello, nadie se extraña de discursos que califican nuestra sociedad de líquida, light, heredera de la postmodernidad,

Seguir leyendo

Sueños y sentidos

Mientras nos adentramos y entregamos a lo onírico nos vemos a veces atrapados por narraciones terroríficas, protagonizadas por personajes anónimos y reales en las que además del contenido explícito, que puede conectar sin demasiada fantasía con la propia vida, nos atenaza la descarga emocional que parece desvelarnos más realidad que la vida  misma. Se precipita

Seguir leyendo

Neófitos

Disgregados en un océano inmenso de ignorancia, avanzamos a tientas y palpando con cautela los contornos que nos acechan. Nunca antes habíamos vivido, carecemos de experiencia o modelos fiables, ya que nadie es experto en vivir, aunque algunos así lo “vendan”. Somos neófitos existenciales que palpitan ante el reto de vivir y morir riendo.