En nuestra sociedad -ese ente abstracto al que siempre le achacamos la culpa de nuestros males- hay algunos tópicos normalizados algo curiosos. Consideramos que aquel que se siente feliz en un momento determinado debe mostrarlo sonriendo; el semblante serio no se asocia en absoluto a un estado de felicidad. Sin embargo, bien pudiera ocurrir que,
Los humanos somos seres tan peculiares que nos damos miedo a nosotros mismos. Esto es posible por la conciencia y la autoconciencia, certeza de que existimos y de que existimos como singularidades irrepetibles. Esta rareza en la evolución de las especies es la que al mismo tiempo nos convierte en entes con potencialidades enormes para
La ingenuidad es un bandazo de aire fresco y oxígeno que los niños nos regalan a los adultos, que tan maleados estamos tras años de existencia. No diré que un niño es bueno por naturaleza a lo rousseauniano y que lo pervierte la sociedad. La ingenuidad es el fluir espontáneo de quien aún tiene mucho
Hay cierta tristeza impregnada en cuanto toco, en la cotidiana desmedida de cada suceso. Quizás, emane de la ausencia de esas miradas que se encontraron sin paisaje, sin encuadre; solo ojos y gestos faciales que sin decir nada, decían mucho o acaso provocaban la incertidumbre de si las emociones sentidas eran propias o del otro
Para hacer una exploración teórica a la altura de los dilemas de la época, conviene cuestionar primero la noción de “inteligencia artificial” desde su raíz, cuestionar incluso cómo la hemos llamado, en la medida en que siempre los términos que usamos contribuyen a forjar nuestras representaciones (…) El principio de una inteligencia computacional modelada sobre







