La violencia es, a menudo, la manifestación de una situación insostenible para un sujeto que desinhibido por el dolor, expresa su malestar con toda la agresividad de los impulsos, hasta entonces refrenados. Este tipo de. violencia sería quizás consecuencia de la padecida estructuralmente
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“El sentido del mundo tiene que residir fuera de él. En el mundo todo es como es y todo sucede como sucede; en él no hay valor alguno y si lo hubiera carecería de valor. Si hay un valor que tenga valor ha de suceder fuera de todo suceder y ser-así. Porque todo suceder y
Todos hemos experimentado en alguna ocasión –unos más veces que otros- un estado de confusión mental, casi generalizado, que nos arrastra como braceando en una marea que se propone engullirnos, aniquilarnos como sujetos con identidad. Etimológicamente procede del latín y si separamos el prefijo del lexema, obtendríamos algo así como con-fusión, es decir unión o
La indagación filosófica puede ser casi aséptica, o filtrada por la pasión del sujeto. A este último término, es decir, al soporte de las vivencias, sensaciones y representaciones del ser individual, se le atribuye un significado en el que prevalece esa función de sostén de la experiencia interna o externa, o bien se lo reduce
Si obviamos la falta de distancia entre el objeto y el sujeto, tropezamos con la falsa creencia de que para el humano puede haber algo distinto de su representación del mundo. De hecho, actuamos orientados por esa percepción sensitiva e intelectual del mundo, no en un mundo en sí que, si lo hay, no pertenece
El Bien como absoluto quedó diluido en lo existente. Lo factible se muestra sometido a la perspectiva del sujeto que enjuicia y, de esa forma, lo bueno deviene un valor relativo. Si, además, no concebimos distancia alguna entre lo dado y lo real, todo absoluto se desintegra al ser únicamente algo que se percibe del
Existen aspectos del sujeto tan finamente delicados que sin una intervención hábil y empática pueden destruir anclajes vitales.
El individuo que ha sido cosificado siempre, construye su identidad como objeto –nunca como sujeto- y por ello se siente disponible, sin límite alguno, para satisfacer las necesidades ajenas. Incapaz aquél, por su naturaleza de cosa, de concebir las propias.
Mientras un individuo no se sustantive como sujeto de sí mismo, será voluble y susceptible de manipulación con una elasticidad inaudita.