¿Hay infierno? Las vida que se despliegan en condiciones siempre adversas e inhumanas, a las que les sobrevienen, como losas gigantes, aconteceres que parecen tener entidad propia y les azotan sin miramiento, ni piedad alguna, durante años, a veces tantos como la vida misma, están habitando un infierno riguroso y único. Pero también, aquellas vidas
Autor: Ana de Lacalle
Quien se siente destartalado se asemeja a una marioneta amarrada a hilos que se conjugan al azar, imposibilitando, ni tan siquiera como manipulación, la captación de una cadencia coherente que propicie una subjetiva sensación de estabilidad. Ante tal desajuste, lo que conforma al individuo deviene un montón de piezas sin lugar propio que acaba descuartizando
Estar a la altura de las circunstancias exige satisfacer las expectativas que otros depositan en nosotros. Es un reto, nunca deseado, difícil de alcanzar si consideramos que la posibilidad razonable de que actuemos, tal y como el otro espera, colisiona con la percepción de dos subjetividades, que devienen un criterio dicotómico de valoración. Lo más
“A medida que se afirma el principio de soberanía personal sobre el cuerpo, el individuo confía su suerte a la acción de sustancias químicas que modifican su estados psicológicos ‘desde el exterior’, sin análisis ni trabajo subjetivo, ya que solo cuentan la eliminación inmediata de desarreglos (fatiga, insomnio, ansiedad), la mayor eficacia posible, el deseo
Todos tenemos el derecho de expresar nuestros pensamientos libremente. Ahora bien, un derecho puede ser ejercido o no –a diferencia del deber- y el mal denominado sentido común, por su escasez, podría orientarnos sobre aquello en lo que poseo conocimiento para manifestar mi opinión, de aquello en lo que por mi absoluta ignorancia debería abstenerme
A propósito de la recuperación de la Filosofía como materia obligatoria -pos anterior- me ha parecido sugerente recuperar este post de hace tiempo a través de Merlín y Sofía
El teje y maneje que se traen los distintos gobiernos que van pasando por nuestra pésima democracia con la Filosofía ha llegado al límite de lo tolerable. Parece que el criterio para fijarla o eliminarla del currículum sea el juego de “verdad o susto”. Si eliges verdad, te ves obligado a reconocer que nadie la
La risotada de un infante que, por un ínfimo suceso –como el choque de una pelota contra la pared-, se desprende espontánea y sincera, produciendo un revolero en su cuerpecito para recuperar la estabilidad, es un auténtico renuevo para el interior deteriorado del adulto que “le cuida”. Así, tras una jornada de jugueteo se da
Repudiamos lo que valoramos nefasto moralmente o lo que desconocemos. En el primer caso la repulsa, siempre interiozada culturalmente, se manifiesta como un asco hacia el gesto o la acción; en el segundo, la ignorancia -ignorada- nos puede llevar a una prepotencia ridícula y patética. Moraleja: reflexiona antes de enjuiciar, sea cual sea el objeto
¿Qué debo hacer? Se preguntaba Kant urgido por la necesidad –que respondía a su propia convicción- de hallar una forma que universalizara las normas morales. Hoy, recluido el deber en el ámbito de lo privado por una escisión nada apropiada entre individuo y sociedad, quienes siguen zarandeados por la urgencia kantiana se preguntan con una