Excavo y, por hacerlo, me desentraño esparciendo las vísceras por lugares ajenos. No hallo, sin embargo, la causa del desasosiego; ese núcleo sensible que me escuece incisivamente como un purito sin cura. Quizás, equivoqué el lugar donde buscar; a lo mejor deba continuar por el cerebro y extirparlo. Seguro que con su aniquilación se finiquita
Categoría: Anagramas
IMAGEN EXTRAÍDA DE:
http://adrigl.blogspot.com/2017/12/la-corporalidad-en-el-baile-y-la.html
“(…) La ignorancia se retira, a menudo, al santuario del silencio, el defectuoso encuentra ventajas callando, ya que el silencio lo transforma en un personaje misterioso. Además, hay que evitar hablar aún con más motivo, ya que un corazón sin secretos es una carta abierta (…)[1] Solamente quien posee conciencia de su ignorancia actúa con
Irrumpe suavemente el día. Uno más, o uno menos, según se mire. Despierta el engranaje de la monotonía, incrustado en el tuétano de nuestros huesos, nuestra corporalidad material. Robóticamente iniciamos la rutina que la costumbre impune. Cada uno con su propia miseria, se arrastra por ese existir que percibimos como ajeno. ¿En qué momento decidí
Nos deslizamos, casi imperceptiblemente, mientras nos vamos de la misma manera actualizando. Y desconocemos cómo seremos, aunque a cierta edad estén echadas casi todas las cartas. Marguerite Yourcenar hablaba del tiempo como ese gran escultor y ciertamente los instantes que van confluyendo van esculpiéndonos de formes diferentes. Solo cabe esperar que mejor, más en sintonía
Regreso al silencio oscuro de la noche en el que me afano por alumbrar progresivamente esa guarida íntima. Nada más que mis dedos artríticos, el teclado y yo. De fondo una sonoridad sorda que no es más que el eco interior. Instante tras instante, resintiendo, recuperando vivencias para aprehender ese secreto mío, que ni yo
Vamos serpenteando para esquivar lo nocivo y dar con los remansos de vida que quedan, esos en los que la piel se nos eriza de emoción ante un rostro, una expresión o un gesto; y la sensibilidad -no anestesiada- distingue lo genuino, esos restos de autenticidad que quedan en algunas personas. Porque tras una existencia
La Navidad es una reivindicación reiterada, aunque no queramos enterarnos, de la injusticia que implica que haya pobres, sin techo, que ante una situación muy precaria necesitan de la caridad ajena. No me imagino a un bebé recién nacido, tan solo con pañales, que nazca en un establo descubierto por varios laterales, en medio de
Un brevísimo amago de huida que desvela el cansancio ante presiones mixtas: externas e internas. Tentación irreflexiva, alertándonos de un asunto relevante diferido reiteradamente por su naturaleza turbadora. Un punto de inflexión en el que acotamos el desasosiego, lo desmenuzamos, analizamos y le otorgamos entidad, definida y limitada. Así posteriormente, despojándonos de toda arrogancia, redirigimos
No hay contradicción entre el lenguaje y el gesto, uno está sujeto al deber, el otro al querer, y como humanos mientras lo que deberíamos hacer pueda ser distinguido de lo que queremos hacer, el gesto espontáneo que brota de la voluntad oprimida será siempre el auténtico querer. ¡Qué vida más absurda la de aquel









