No caben largas disertaciones argumentadas dirigidas al entendimiento que parece haber sido derrotado. Porque cuando los motivos yacen en las emociones ni hay encuentro posible, si estas son contrapuestas, ni diálogo que como el término apunta es asunto del Logos, la palabra como pensamiento y posibilidad de la razón. Por ello, reclamar diálogo es acto
Categoría: Anagramas
Siguen agrietándose costuras en tejidos fuertemente ribeteados. Una vez descompuestos, con las telas gastadas y los restos de los hilvanes antiguos ¿quedará lugar por donde zurdir nuevas costuras? O ¿no habrá más que retales sórdidos sin posibilidad de ser más que mero retazo?
El odio se inocula en las masas con insistencia y perspicacia, voluntaria y contra la supuesta voluntad. Una vez contaminada circula como un virus que no acepta resistencias, ni contrariedades o cuestionamientos porque ante estos se ceba especialmente generando confrontaciones febriles de difícil resolución. Sabemos que los virus no tienen cura, que requieren su tiempo
Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo: tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de derribar, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de
Según Nietzsche, sentirte “hijo de Dios” no deja más alternativa que vivir como Jesús enseñó a vivir, el cual no hizo sino eso: mostrar la forma de vida de los hijos de Dios. Estas palabras tienen una implicación silenciadas en el pensamiento nietzscheano, porque muestran que ser cristiano es una apuesta definitiva por una lucha
En los arrabales, se registran contenedores de basura y desperdicios, por si pudieran no ser tal cosa, y recicladas con maña sirvieran nuevamente. En los arrabales, se registran los contenedores de los supermercados a su cierre, por si la comida caducada pudiera no estarlo, y cocinada con amor alimentara con nutrientes. En los arrabales, y
Cubren algunas hojas el parque anunciando el otoño, pero no constituyen el otoño; asimismo asoman tímidos gestos de diálogo, de acercamiento, que no sustancian voluntad de resolución del conflicto.
No puede garantizarse la presunción ingenua de que nadie desea el mal del otro, si así fuese la maldad sería directamente proporcional a la incompetencia, pero la constatación es que éste presenta un índice de crecimiento superior al conjunto de habitantes de la tierra, por lo tanto la maldad no reside en la incompetencia de
La ira es un torbellino desbravado imposible de refrenar cuando el daño reavivado sangra impotente. Tras la ira, la culpa por equivocar el objeto de evacuación. Y así, ese ciclo redivivo oscilando de la rabia destructora al temblor.
Entrelazados, algunos, en una maraña ajena buscamos zafarnos de esas gruesas lianas que, tristemente, nos generan el intenso deseo de huida. Pero, no hay lugar que anhele nuestra querencia que se halle exento de la versión en modo irracional humana. Así que, desesperados, tal vez hibernemos un tiempo para retornar sigilosos, en un punto determinado