Transcurren los días en una continuidad indiscernible, uno tras otro, y otro, suponemos; porque la planicie del amanecer monocromático nos impide discriminar una jornada de otra, y casi el día de la noche. El acontecer se ha difuminado en nuestras existencias, y ya solo restan sucesos hilados consecutivamente sobre los que caminamos de puntillas, sigilosos
La presencia interiorizada del otro, el ausente, quizás se sienta como necesidad, falta o carencia. Mas si el estar en la mente se percibe como vacuidad ¿qué reparación de la pérdida se produce? Ninguna, tan solo una llaga vívida ante la que solo nos resta procurarnos el olvido del otro. Seguir existiendo como si nunca
Originalmente publicado en 2025! ¿Hablamos del futuro?:
Con este artículo de Ana de Lacalle concluimos la serie sobre el futuro de la Identidad Humana (pero volveremos! -j re crivello Las estrategias de persuasión y de conformación de la opinión pública han ido sofisticándose con el trascurso del tiempo. Como constató Giovanni Sartori (2002) un punto de…
Quedarse sin palabras sucede, al menos, en dos situaciones: cuando uno no tiene, ciertamente, nada que decir, o bien, cuando se espesa tanto la mente en sus cavilas que unas ideas tropiezan con otras, se enredan y no hay ya orden, ni jerarquía, ni forma de hallar palabra alguna que haga justicia al pensar. Enmarañada
La bestia horada las entrañas, una implosión que esparce las vísceras por doquier ha tenido lugar; al fin, era su destino. La presión soportada, a base de constituirse en el individuo impostado que todos esperaban, ha fracturado su morada interna irremediablemente. Y es que fingir que se vive, existiendo como otro que no se es,
No hay amoralidad en el humano —excepto en individuos con determinadas patologías psicóticas, según dicen los especialistas, que no cabe incluir en esta reflexión— Lo que tiene lugar son perspectivas morales diversas desde las cuales juzgamos como inmorales acciones que no se ajustan al patrón que hemos interiorizado. Ser amoral significa no tener noción alguna
Una habitación, un simulacro de cocina-comedor y un aseo. El silencio deambulando sigiloso, para no desdecirse. Una atmósfera densa y cargada por falta de ventilación, con multitud de ínfimas partículas invisibles hacinadas. Unas cortinas añosas y mugrientas cuya presencia se hace cargante opacando todo haz de luz. Una techumbre ocre, alzada con racanería, y unas
Una de las críticas que recibió el escepticismo originario fue que caía en contradicción, ya que su juicio “no hay verdad” implícitamente ya constituye una verdad. Estos juegos lógicos pueden resultar eficaces, pero más allá de aparentar desmontar la posición del contrario, no llevan de facto a ninguna aportación relevante. Rebuscar resquicios mediante el lenguaje
Me siento honrada de participar en este Congreso que tendrá lugar entre el 30 de abril y el 8 de mayo. Más adelante os facilitaré más información, pero os invito ya para saber de cuál será el núcleo de reflexión a escuchar el potcast. Gracias por la oportunidad y por el esfuerzo de organización.
En una entrevista, conversación distendida, que mantuve hace unos días con Byron Mural en su programa ENTRE LETRAS, LIBROS Y OTROS MUNDOS, me invitó a dar un consejo a aquellos escritores que publicaban por primera vez y esperaban que su obra fuera un super ventas -eludo intencionadamente los anglicismos[1] porque me generan una tiricia aguda-.








