Prever el advenimiento de tiempos peores ha sido juzgado como propio de pájaro de mal agüero. Aunque, actualmente sería prudente revisar el calificativo de quienes otean el horizonte y no auguran más que una decadencia empicada. Quizás no sean más que realistas honestos.
Autor: Ana de Lacalle
Fotografiarse para el fin que sea, crea una distancia entre el cuerpo reproducido y el propio que puede generar complacencia o repulsa. La primera es hija del orgullo, la segunda de la decepción pero ambas narcisistas.
Hay enigmas que lo son en base a nuestra ignorancia, otros por nuestra mermada naturaleza.
a través de La sociedad del espectáculo Clica el enlace para leer post diciembre 2015
Si las matemáticas, ciencia que nada nos dice sobre el mundo físico por ser una ciencia formal, es un saber admirado, ¿por qué no veneramos aquellos pretendidos conocimientos que se fijan como objeto comprender al hombre en su relación con el mundo? Será que no nos interesa en absoluto.
Hay belleza y bondad en muchos gestos. Rarezas humanas que, por mínimas, devienen anegadas en las ciénagas urdidas a tal fin.
La perfidia cometida con la alevosía propia de un criminal es suma cobardía.
Ante la inquietud de una espera tal vez sin resultado, se arremolina la neblina del vapor imaginario de espectros malignos y el empecinamiento voluntario de expulsarlos de cuajo. Mas, ¿por qué hace aguardar quien conoce el abismo que genera? ¿Es una prueba de lealtad? ¿Una imposibilidad? O acaso ¿La espera sea en sí misma un
Observo manadas por la geografía mundial, no de animales, sino de personas revestidas y tratadas como animales. No pienso, se me obtura la mente. Ahora sí, reaccionan las neuronas. Recuerdo filmes sobre genocidios, como denuncia de lo que no debería suceder más. Vuelvo a mirar la pantalla. Dudo si no es otra película de
La presunción de inocencia tiene sentido cuando nos referimos a un delito cometido de forma oculta, discretamente, intentando no dejar pruebas que inculpen al autor de los hechos. Es decir si alguien delinque a escondidas y evitando su identificación. Ahora bien, si alguien entra a atracar un banco y, por mala fortuna, uno de los