La filosofía del reconocimiento, trasfondo de este blog, pretende ahondar en las raíces de los gestos más discretos, pero no por ello menos relevantes, que configuran la ideología dominante, las interpretaciones tangentes y críticas, para exponer el panorama heterogéneo que de hecho marca los trazos gruesos y finos de nuestro tiempo. Esta expedición se realiza
Autor: Ana de Lacalle
De lo posible, luchemos por lo mejor y revolucionemos lo dado.
Los desahucios, que siguen en auge, son expulsiones ejemplarizantes del circuito social, denigrando a los marginados a una vida de perros.
La calcificación del alma, que se deshidrató de llanto oculto, puede aparecer como insensibilidad ante lo que acontece en un mundo satanizado. Lo opuesto, la fragilidad casi enfermiza ante la amenaza de seguir soportando semejante infierno.
Los formalismos encubren el alma de una cordialidad educada, pero que como impostación social impide discernir la veracidad que guarda. Así, todo formalismo o encuadre preestablecido que oriente las relaciones humanes las enturbia de una nebulosa de ambivalencia que difícilmente permite vislumbrar hasta donde llegar el decoro y hasta donde la veracidad de lo manifestado.
Tengo tal vez la equívoca impresión de que ha aumentado la cantidad de personas que piden por la calle. Esta sensibilidad que me aqueja, cuando ya son tres o cuatro las que me han abordado, en un paseo de una hora, agudiza de forma intensa la debatida idea de la dualización de la sociedad. Quien
El trato que otorgamos a los otros desvela nuestro lugar en el mundo.
Pretender que un relato fracasado de raíz y sustentado en una colusión parental patológica, pueda generar algún final feliz, es permanecer sumido en ese submundo psicótico que da cuenta de cómo se es.
Nunca he percibido paralelismo entre asesinato y guerra, porque solo soy capaz de captar una identificación frívola de los que arrasan con vidas creyéndose legitimados. ¿Quién otorga el derecho de matar? No hay Dios que por definición ose hacerlo, porque dejaría de ser Dios. Y si, suponemos no hay, de hecho, ningún Dios, ¿quién se
Somos el futuro de los que antaño, desarmados por un presente denigrante, izaban cantos y poemas de esperanza de un mundo mejor. Hoy, ya no creemos en devenires antagónicos que calmen la desazón en la que estamos hundidos. Y esta, nuestra escéptica actitud no es gratuita. Solo cabe preguntarse ¿cómo de una naturaleza en la