Categoría: Anagramas

Inefable

Si quien escribe se sirve, a menudo, de la negación para indagar en los fantasmagóricos rastros de la estela que desprenden las experiencias o lo que sea susceptible de ser escudriñado, está evidenciando la incapacidad propia, tal vez universal, de “decir” algo con relativa consistencia sobre el mundo. Por eso se escabulle en regodeos lingüísticos

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Exterminio

Hundidos en un tumulto de acontecimientos deshumanizantes, transitamos sin rumbo, melancólicos y abrumados de desidia; porque allí donde no cabe ningún destello de compasión, ni piedad ¿qué podemos esperar sino es el cataclismo aniquilador de los que sobran? Y el excedente mantiene un rostro destrozado por el dolor, su nombre, su identidad y acaso una

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¿Somos?

Desposeídos de identidad -o tal vez jamás tuvimos sustancia alguna más que los ecos de espejismos anhelados- danzamos desnortados en un festejo dionisiaco que antes que búsqueda, deviene fuga. Somos aquellos que, sin poder decir nada sobre sí mismos, inventamos un lenguaje simbólico para crearnos y crear todo lo que necesitamos y de lo que

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Infiernos

Cautivos en un habitáculo mínimo, exacerbamos vanamente los abruptos azotes para ampliar el espacio. De tal forma que restamos en esta lid, magullados y amoratados de ejercitarnos en un absurdo esfuerzo, cegados por la convicción de que nuestra reclusión es externa. Hasta que exhaustos y mirando horizontalmente esa supuesta celda, nos sorprendemos ante un azul

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La trampa del tiempo

El tiempo parece un continuum centrifugado,  no avanza, no se agosta ni se consume. Existe un punto de infinitud del que no podemos evacuarnos, atrapados en ese hondo y vacío abismo desistimos exhaustos y vencidos. Acaso por un absurdo cósmico que nadie supo aprehender y que devastó nuestra posibilidad de ser y, por consiguiente, negados

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Desafío

Un  brevísimo amago de huida que desvela el cansancio ante presiones mixtas: externas e internas. Tentación irreflexiva, alertándonos de un asunto relevante diferido reiteradamente por su naturaleza turbadora. Un punto de inflexión en el que acotamos el desasosiego, lo desmenuzamos, analizamos y le otorgamos entidad, definida y limitada. Así posteriormente, despojándonos de toda arrogancia,  redirigimos

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