El daño infringido es proporcional al dolor que se manifiesta como sufrimiento, vivencia subjetiva, de ese mal recibido. Hay quien prefiere ser causa del daño que paciente dolorido, aunque a menudo una misteriosa justicia universal, devuelve lo dado en proporciones supinas, y esa posibilidad, siempre incierta, puede aliviar el sufrimiento – quizás sea venganza, o
Categoría: Anagramas
Creemos decidir lo que hacemos, como conciencias independientes que se substraen del entorno en que se materializan, y cual aves que nos parecen revolotear a su antojo, nos asemejamos a su caprichoso vuelo. Pero, no nos apercibimos que esos aleteos son necesidades imperiosas de avechuchos mediocres que circunvalan lo dispuesto, de igual manera que nuestras
“No me estoy enterando de nada” fue la sentencia con la que abandonó su estado onírico y se incorporó a una vigilia cansada. Desconocía si era un reproche contra el disfraz de relato ficticio que adoptaba el sentido latente de sus pesadillas, o por el contrario un lamento por su incapacidad de comprender. Sea como
Lou André-Salomé ha sido una mujer menospreciada en la historia del pensamiento, así como distorsionada en la imagen que de ella se ha dado, casi como musa platónica de grandes intelectuales, a los que por otro lado tuvo la inteligencia y coraje de cuestionar en sus planteamientos filosóficos y a los que sin duda influyó
Nos estremecemos con aparentes nimiedades cotidianas que constituyen, al fin y al cabo, lo más transparenteL y nítido que albergamos en el interior. Por ello, lo supuestamente intrascendente nos conduce a pálpitos insospechados que colman esa comisura raramente transitada. Quizás, aspiramos a intangibles imaginarios que saturen rotundamente el anhelo, ese deseo o necesidad de un
El insomne es como un vagabundo sin lugar, ni tiempo, quebrando los ritmos establecidos y ortodoxos. Su mente no gestiona la necesidad de lo externo, sino la vivacidad de las ansiedades que se desprenden de la ignorancia que le atemoriza. Los requiebros que forzadamente dibuja con el cuerpo, para catarsis del alma, al repensar inquietantemente
Virando desde la ingenuidad del infante cuyo cristalino mirar solo percibe la transparencia de los gestos y arrumacos que recibe, sin posibilidad de entrever lo velado y auténtico, advenimos versiones creativas de esos adultos que han jugado sucio en nuestra presencia; aventajamos en impostura a los que nos han precedido, deviniendo opacos y oscuros para
El abandono, el rechazo y el menosprecio pueden ser sucesos concretos comprobables, y por ende terribles. Pero la dificultad también se halla en que, aun cuando estos no fueron ostensiblemente nítidos, generaron en el niño esos sentimientos que se incrustaron en su interior deteriorando su confianza básica. Difícilmente esas emociones no se repetirán como ecos
Quien no está dispuesto a ceder su dignidad se adhiere como una lapa a la enredadera axiológica que la sustente, como fundamento básico a partir del cual puedan pender las ramas de otros valores irrenunciables. Solo el que acepta sin desdoro, otorga el merecido respeto y reconocimiento al otro, solo desde el crédito asentido se
Contemplando, desde una atalaya que nos abstraiga, la travesía vital obtenemos la verificación de que está azotada de oleajes inevitables y de que nada podemos hacer contra lo que acontece; pero, tal vez, sí percibimos giros de timón errados, abandonos del control en momentos de desidia, que en absoluto han contribuido a reorientar esa travesía