Si restamos subyugados a lo políticamente correcto, contribuimos a engrosar la masa anónima que legitima el estatus quo. Así, ni somos ni seremos; porque solo desde el impulso de un sujeto singular, con querer y criterio, se edifica una sociedad al servicio de los que la componen.
Categoría: Anagramas
Con un afán huracanado extiendo todo lo que en mí puede prolongarse para cubrirte el alma, y evitarte no la vida sino su aspecto lacerante. Así, expío mi culpa, incapaz de sostener la tensión e incertidumbre que requiere tu propio diálogo con la existencia.
No desfallezcas, ahora que verdean hasta las aceras de asfalto, porque esa fuerza vital que preside tus gestos permanece en ti, aun cuando se te antoje desgastada. Solo hay que observar el resplandor tímido del rostro que te espejea para apercibirse de las ganas que centellean. No desfallezcas, crece y empodérate de tu querer.
Si a quien reconstruye su vivir, o lo inicia como tal con conciencia, le mostramos las ruinas huecas de las que parte, en crudo, estamos evidenciando la difícil tarea de vivir, habiendo estado casi muerto. Es algo así como invitarle a masticar su miseria para que tras la indigestión resurja vívido negando un pasado que
Entre las ruinas de piedra y cemento, envueltas en un polvo blanquecino, vagabundean niños perdidos que no cejan en su empeño de rebuscar a quienes han dejado de buscarlos a ellos. Son “efectos colaterales” de la guerra, esa encarnizada y absurda acción destructora que tantos legitiman. Mientras, en una amalgama de dureza indescriptible, infantes
Los humanos, como seres vivos, somos mortales. La quimera de superar ese designio es cuestionable, porque sabemos que los beneficiarios de los avances científicos y tecnológicos son, de entrada, un reducido grupo de individuos que poseen el poder económico. Esto podría dar lugar, en el caso de que fuese posible alargar sustancialmente la vida, a
La eclosión, siempre abrupta y repentina, de sentimientos encontrados, que, además, no se ajustan a los patrones morales interiorizados, desata perturbaciones y culpa. Lejos de doblegarse a esos efectos inmediatos, el sujeto debería –por su bien- indagar las raíces de esas emociones para su auto-comprensión y, más importante, su trato justo. Porque sentimos sin
La historia, que evoluciona en espiral, no se repite nunca para mejorar, pues el hombre gusta de la reiteración cuando las circunstancias se asemejan. El devenir espiralado parece, antes que un intento de subsanar lo fallido, una confirmación que denota la conciencia y voluntariedad de las salvajadas más extremas.
Qué trágica y vívida experiencia la de quien tiene el pecho asfixiado por un peso inmensurable. Se siente y resiente, sin tregua, en una coyuntura que lo anula e impide. Respira forzadamente, mientras la angustia clama para que sea subsanada la vacuidad del alma. Pero el eco de cada espiración retorna un silencio desesperante que
Siria es hoy el espacio externalizado donde diversos intereses quieren imponerse a través de bombardeos que, tarde o temprano, caerán sobre los cuerpos de inocentes sirianos. La justificaciones explícitas de estas acciones militares no son ya creíbles –la historia es una vieja escuela- y pueden contribuir a encender más el conflicto, implicándose estados de objetivos