Viniste al mundo con dificultad, con la resistencia de quien se niega a nacer e iniciar un periplo incierto, hace hoy veinticinco años. El momento en el que la situación se puso al límite, asomaste la cabecita como quien asume que ya no queda alternativa. Ahí, se inició tu existencia. A medida que fuiste creciendo,
Categoría: Relatos y otros
Una solitaria con forma de cinta blanquecina que va creciendo progresivamente hasta enquistarse como un parásito en el interior de un alguien. Este queda metamorfoseado progresivamente y, aunque haya sido invadido por una tenia o solitaria, paradójicamente, no puede subsistir sin interaccionar con otros a los que dañar. Se nutre del dolor que provoca porque
Quien se fortifica deviene un individuo centrifugado en su ego y, probablemente, muy selectivo en el trato social. De entrada, podríamos pensar que esta posición es una repulsión narcisista, que enalteciéndose a sí mismo desprecia lo otro. Pero, quizás erraríamos sin apercibirnos de que el narcisista precisa del reconocimiento ajeno para sustanciarse, motivo por el
No hubo llanto en tu plácida huida del útero, sino la calma anómala de quien se siente plena y apacible. Toda tú blanca como un peluche reluciente y susceptible de ser besuqueado hasta la saciedad. Llegaste sosegada a un mundo que nadie, si pudiera desear, desearía al nacer. Una primera infancia en la que tu
Nubarrones espesos que se disuelven y fluctuando vuelven a condensarse, en un estar continuamente oscureciendo e iluminando el panorama, propiciando una incertidumbre sobre cuándo nos anegarán las aguas. Ese no saber es el que nos angustia y nos mantiene alertas, en estado de tensión aguardando lo peor. La obsesión por evitar la tragedia se vuelve
Me deslizo por esa hipotética línea del tiempo como si fuese una pendiente, cuyo incierto final anticipas a través de los otros. Unos por la arbitrariedad caprichosa del azar que juguetea con los cuerpos, sin considerar quién es ese ser corporizado. Otros, porque culminan la caída. Y los que seguimos transitando la incertidumbre de la
Toma asiento, acercándose a la mesa. Coge la caja y empieza a vaciar su contenido. Procede según el ritual establecido: romper el extremo de la ampollita, bastoncito a un orificio de la nariz dándole vueltas, una, dos, tres y cuatro. ¡Lágrimas! Bien hecho. Ahora al otro orificio nasal y.… ¡lagrimones! Todo parece funcionar por el
La aurora no siempre anuncia albores esperanzadores, sino el inicio de días turbios y nebulosos. De facto, solo manifiesta lo que sobreviene, tenga este sobrevenir la naturaleza que tenga. Y, como hoy y ayer y…hace unos días, nos despierta para sumergirnos en la realidad de una ausencia dolorosa, de una trágica pérdida. Cada jornada, a
En las postrimerías de la vida —tras verificar a posteriori que era el período final— recibimos sutilmente indicios de que se aproxima el óbito, pero huimos del tremendismo de creer que es tan grave, o tememos pronunciar lo que sobreviene por si nuestro acto de habla fuese performativo, y al decirlo sucediese. Volvemos a experimentar
Te fuiste, aparentemente discreta, pero con ruidos fortuitos que anunciasen su partida. Quedó pendiente la vida ante tu insistencia amnésica, nunca sabré si cierta o la brillante escenificación de tu huida permanente de cuanto no te convenía, o no tenías respuesta. No hubo ni un instante de sinceridad, de transparencia en tu deambular simbiótico con









