Pasó Sant Jordi, y ¿ahora qué?

Pasó Sant Jordi. La avalancha de gente que llenó todas las ciudades de Catalunya ha vuelto a su redil. Las librerías y los libros pasan a hibernar, en su mayoría, hasta el año que viene que, con suerte ni caerá una tromba de piedra, a lo mejor cae en festivo y el sol preside toda

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La ciudad, el libro y la rosa.

Ayer, escritores de la ciudad de L’Hospitalet se reencontraron en ese acto bianual que genera conciencia de que somos muchos los hijos de L’Hospitalet que, a pesar de que nuestra ciudad se originase como el vertedero de lo que Barcelona escupía, hemos ido creciendo, educándonos y produciendo literatura. De la misma manera que otros han

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El lenguaje, sus trampas y nuestras metáforas: reconocimiento a Chantal Maillard.

Los humanos no podemos dejar de ser antropocéntricos, a menudo hasta la saciedad. En primer lugar, porque no poseemos la capacidad -que se asemejaría más a la de una divinidad- de mirar cuanto hay desde una óptica externa. Por mucho que nos propongamos hacerlo, es un desiderátum más que una posibilidad efectiva. En segundo lugar,

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Ciudadanía pasiva

Ayer, en el hospital de Bellvitge de L’Hospitalet -Barcelona- tuvo lugar una protesta mínima contra los recortes y el desmantelamiento progresivo de la Sanidad Pública. La califico de “mínima” porque la afluencia era escasa, desconozco si por un problema de convocatoria u otras razones más preocupantes. El tema viene de largo. Durante mucho tiempo el

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Sobre eso que llamamos «tiempo».

No podemos eludir el paso del tiempo; si así fuera éste no sería tiempo. Su naturaleza, según la concebimos los humanos, es precisamente fluir continuo, deslizarse, y nosotros como embarcados en un navío no elegido vamos recorriendo su estela. Atrás queda el pasado, que nunca lo es realmente, ya que resta inoculado en todo nuestro

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¿Qué hace una especie como la nuestra en un lugar como este?

El humano es un ser extraño para sí mismo. Habiendo adquirido la conciencia de existir, de estar como cuerpo en un mundo determinado, no reconoce el sentido, el porqué, ni el para qué de una existencia que se desliza a trompicones, con baches y gestos para lidiar con los más perniciosos. Posee la capacidad de

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