Acaso no sean más que sanguijuelas quienes anhelan fervorosamente libarnos los bienes del alma, o el alma misma. Aunque se me antojan, más que anélidos, zombis arrastrándose mientras se les disipa la vida y agotan su postrera posibilidad de revivir. Suelen ser agudamente sutiles y con apariencia inocua, para que confiados les entreguemos, sin resistencia,
Mitificar a las personas que desempeñan una actividad pública (artistas, actores, escritores, pintores y en general cualquier actividad creativa) los deshumaniza exigiéndoles aquello que necesitamos que sean, y en consecuencia obligándoles a negar públicamente lo que son. Este dualismo se justifica a partir de la idolatría de aquellos aspectos geniales que cultivan la esperanza de
La ternura es una emoción bien escasa en un mundo colmado de crueldad e insensibilidad, necesarias ambas para resistir a las contingencias ruinosas que suelen esparcirse por doquier. Pero, por fortuna, esos ínfimos, micros espacios en los que nos vemos atrapados por esa terneza vivificante, son reductos privilegiados que perduran en nuestra memoria emocional como
Tristes días se suceden en el interior de aquellos que, merodeando por el otoñal espacio de la vida, se han sumergido progresivamente en la evidencia de que estas fechas ilustran, año tras año, las dolorosas contradicciones de la vida en familia. Depuesta esa falsa magia de unos reyes imaginarios y de un héroe aniñado que
No puedo, ni por tanto debo, por falta de sentido, felicitar la navidad. Entiendo que ha pasado a ser una tradición vacía de significado religioso para la mayoría de la sociedad y, en consecuencia, aparte de disponer de vacaciones y de agasajarnos mutuamente con regalos, no percibo que haya motivo alguno de felicitación para todos
“(…) nuestro narcisismo en sí no es más que la conciencia de que nuestro componente subjetivo es nuestro punto de empalme objetivo. Por consiguiente, de toda metafísica que pretenda hacer coincidir el ”Ser” con “Dios” como principio de valor absoluto, puede decirse que no solo está condicionada narcisistamente en su manera de pensar, sino que
Si las divergencias ideológicas o metaideológicas desbalagan los lazos afectivos incardinados en los piélagos más íntimos y nutridos, habremos fracasado como sujetos humanos potencialmente capaces de objetivar las cosas, y establecer lo fundamental y lo secundario.
Vivimos momentos especialmente sensibles, las mujeres. El esfuerzo por reconstruir nuestra condición se halla entremezclado en un marasmo de reivindicaciones y reflexiones sobre la cuestión del sexo y el género, e intuyo que son y deberían ser dos cuestiones bien diferenciadas. La cuestión de la condición femenina consiste en reclamar la igualdad de trato y
Anhelamos, deseamos y ansiamos lo imposible, porque lo que aparece a nuestro alcance se nos antoja tan dramáticamente conformista que se revierte en el punto de inflexión, a partir del cual nuestro querer deriva en insaciable. Esta hambruna de lo inaprehensible se despliega infinitamente, cercenada como aspiración fundamental al entrar en contacto con un mundo

