El teje y maneje que se traen los distintos gobiernos que van pasando por nuestra pésima democracia con la Filosofía ha llegado al límite de lo tolerable. Parece que el criterio para fijarla o eliminarla del currículum sea el juego de “verdad o susto”. Si eliges verdad, te ves obligado a reconocer que nadie la
La risotada de un infante que, por un ínfimo suceso –como el choque de una pelota contra la pared-, se desprende espontánea y sincera, produciendo un revolero en su cuerpecito para recuperar la estabilidad, es un auténtico renuevo para el interior deteriorado del adulto que “le cuida”. Así, tras una jornada de jugueteo se da
Repudiamos lo que valoramos nefasto moralmente o lo que desconocemos. En el primer caso la repulsa, siempre interiozada culturalmente, se manifiesta como un asco hacia el gesto o la acción; en el segundo, la ignorancia -ignorada- nos puede llevar a una prepotencia ridícula y patética. Moraleja: reflexiona antes de enjuiciar, sea cual sea el objeto
¿Qué debo hacer? Se preguntaba Kant urgido por la necesidad –que respondía a su propia convicción- de hallar una forma que universalizara las normas morales. Hoy, recluido el deber en el ámbito de lo privado por una escisión nada apropiada entre individuo y sociedad, quienes siguen zarandeados por la urgencia kantiana se preguntan con una
Presuponemos la existencia de un “yo interno” al que nos aproximamos, a tientas, mediante símbolos y metáforas. No lo concebimos de naturaleza inefable, ya que comportaría la negación del sujeto como conciencia, pero sí arduo de identificar y expresar. Así, aludimos al “vacío” como un espacio horadado sin contenidos emocionales significativos, a la “tristeza” como
Atravesamos como bestias acosadas el mundo, urgidos por alcanzar no sabemos certeramente el qué; y en ese ímpetu desmedido despreciamos presencias que ni detectamos, mientras simultáneamente nos cercioramos de cimentar fuertemente ciertas ausencias. Ese vagar desnortado, que como tal no puede concluir satisfactoriamente, nos desgasta la vida, sin haberla saboreado con gusto, antes bien embarrados
Nos sentimos comprimidos por prejuicios mentales que procediendo de doctas ciencias nos encorsetan sin dar cabida alguna a cierta flexibilidad. De tal manera, que poco o nada importa nuestro esfuerzo porque lo que puede ser paliado por fármacos, y no lo es, responde al flácido y escaso empeño dedicado, y lo que fructifica como síntoma
Quien se halla atrapado entre la “Logía” –logos- y la “Sofía”-saber- es porque ha aprehendido la imposibilidad de aspirar a cierto “saber” sin un dominio del lenguaje que nos permita el pensar y el decir como un acto de simultaneidad indisociable. Esta intuición tan aventajada, somete a ese “quien” a un estudio intensivo de dos
Ayer tuvo lugar en Barcelona, organizado por el Centro de Cultura Contemporáneo, un diálogo entre Fina Birulés y Judith Butler, moderado por Marta Segarra sobre “El lío del género. Por qué los cuerpos importan”, en el cual se debatió sobre cuestiones que brotan de la propia vida de los individuos y de su interacción con
Todos sufrimos a lo largo de nuestra vida situaciones perturbadoras que dejan un rastro de intensidad variable en unos y otros individuos. En cualquier caso, lo que no resulta nunca benéfico es quedarse agazapado bajo el manto del posible trauma. Lo que no puede ser olvidado, ni se olvida, ni tal vez deba hacerse, pero