Autor: Ana de Lacalle

Un respiro

Estimados lectores: Llegadas estas fiestas navideñas me tomaré un receso hasta el 7 de enero a partir del cual os comunicaré algunos cambios que habrá en el calendario de publicaciones en este blog que, habitualmente, dejará de ser diario. Los que estáis inmersos como escritores blogueros sabéis del esfuerzo y la  cantidad de tiempo que

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¿Qué es el progreso?

La neblina espesa de los ojos me impide ver, pero no mirar insistentemente con el afán de desmenuzar lo que ante mí acontece hasta cosechar una moltura casi polvorosa. Así, desgranado átomo por átomo cada suceder, lo retengo, me lo apropio a la espera de que la bruma se evapore y la vista puede ejercer

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"HÍBRIDO" una autobiografía ficcionada

Aquí tenéis uno de los capítulos de la novela «Híbrido» editada en julio del 2018. Es una autobiografía ficcionada que abunda sobre situaciones de maltrato infantil que, como todos sabemos, puede adoptar recodos diversos. Es solo un discreto apunte que abarca hasta los once años de edad. Tal vez, algunos profesionales estéis interesados en el

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La Prudencia -revisión post octubre 2018-

Ser prudentes no es solo una virtud, sino una exigencia adaptativa consistente en preservar un cierto grado de sospecha vital. Porque quien tantea lo que le rodea, para ponderar lo que sucede, debe poseer la habilidad de dudar de lo verosímil y ejercer un intenso escrutinio sobre  lo que se muestra diáfano. Esta perspicacia previene

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"Palabras dislocadas" Susanna Minguell, Ed.Descontrol.colección Crisopeya.

El poemario Palabras dislocadas, del que tenéis una muestra en la fotografía, es el grito desgarrador del que se hace eco Susanna Minguell de quienes han padecido agresiones y violaciones –no hablo en términos jurídicos sino de lo que acontece, de hecho-, sea en el contexto que sea, durante su infancia y/o adolescencia La parálisis,

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LA FUGA. Revisión de un post publicado en enero de 2019

Agazapado, entrelazando sus miembros periféricos como un infante que se escurre entre su propia oscuridad para dejar de estar, se mantuvo durante horas, casi sin respirar; su deseo era abandonar esa presencia que lo delataba y lo tornaba diana de dardos envenenados. En un rincón, recubierto de penumbras, creía hallarse indemne, protegido por inexistente y,

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