No hay infinitos que, por con siguiente, nos sofoquen, ni asimismo que se extiendan hacia confines imaginarios. Aquello relativo a la vida es, como ella, finitud; para el bien que nos libera de lo opresivo y para el mal que cercena perspectivas halagadoras. No poseer la eternidad es la certeza de que nada reincide indefinidamente,
Autor: Ana de Lacalle
Las condiciones de la existencia son inherentes al mismo existir; todos estamos sujetos a ellas sean de la índole que sean. Sí es cierto que unos nacen con menos restricciones que otros y que ese punto de partida es una de las causas de la desigualdad de oportunidades. No menos realista es asumir que aquello
“Kleist fue el primero que estableció para el teatro moderno su complejo dominio de la seriedad insegura (…) Aspira a una polifonía en la que ironía y responsabilidad, gravedad y deleite, están implícitas por igual. Sus argumentos parecen desplegarse en diferentes niveles de realidad y no estamos seguros sobre cuál es el ‘más real’ en
Quien gobierna para los potentados económicos, provoca, se enfrenta y se arriesga a que la masa resucite de su aletargamiento y se revuelva iracunda contra quien los explota y exprime excediendo el umbral de lo tolerable. Podría parecer que la quema de edificios, coches y otros actos violentos han surgido repentinamente en el seno de
Nunca des por consumido aquello que no haya llegado con certeza a su fin, porque hay residuos de los que puede resurgir, con empoderamiento, lo que se nos antoja extinto y agotado. Allí donde resta un ápice de voluntad puede rebrotar fortalecido ese querer “algo”, ya que la voluntad es intencional, y la intención un
La liberación sexual de los años ochenta en España convirtió a una generación en el caldo de cultivo apropiado para que el SIDA se convirtiera en una epidemia devastadora. Muchos se quedaron en el camino a causa de un virus desconocido pero que actuaba indiscriminadamente cercenando la vida de jóvenes que solo anhelaban cumplir el
Ayer leía una noticia en el Periódico que me dejaba estupefacta: en Londres, una mujer británica que había tenido un hijo fruto de una violación, iniciaba una campaña en las redes sociales para cambiar la ley que permite al susodicho energúmeno ejercer su derecho de paternidad. Parece que la imposición procede de una ley de
Volaste –y nunca mejor dicho- a Buenos Aires, aunque topaste con aires difíciles, muchos conglomerados burocráticos absurdos, otros relativos a las diferencias culturales, académicas…pero también personas acogedoras que facilitaron tu integración en aquel entorno ajeno. Al cabo del tiempo, te sientes allí convulsionado por el contacto con una forma apasionada de concebir la vida, unos
Somos, existiendo, sin saber cómo sostener esta extraña condición, en la que nos concebimos a zarpazos ondulantes, no alcanzando nunca un saber estar sereno. Y así culebreamos por el árido desierto de la ignorancia, con el sentimiento de no poder, verbalizándolo, pero siguiendo, a pesar de ser nosotros los que susurramos agónicamente no poder –como
Un reencuentro puede ser una dádiva que mitigue el dolor de rupturas bruscas e incomprensibles, de gestos del otro que no aprehendimos desde perspectiva alguna. También, puede devenir un esfuerzo de benevolencia por obviar parte de lo acontecido, cuando el otro ya no merece, quizás esos reproches que forcejean en nuestro interior, pero que enjuiciamos