Quien ha sido abducido por un partido político, una religión o entidad similar no solo ha perdido su libertad sino su identidad como individuo.
Autor: Ana de Lacalle
El avaro rebosante de codicia y ambición se arriesga a una implosión sórdida, cuyos restos roñosos solo puedan ser incinerados. Hay quien revienta y sigue ajeno a su desintegradura, mientras los otros ojean las voladuras esparcidas. Será porque quien codicia tanto se anuló a sí mismo, absorbiéndose.
El reencuentro con amigos de los primeros años de juventud constituye un refrescante renuevo de la percepción vital. Ese soporte de generosidad, ajena a la familia, que se experimenta con la autenticidad de quien tantea los límites de la vida encajando las manos que no se desprenderán, reporta tiempo después la certeza de que hubo
La muerte tiene un efecto abrumador en los que se quedan. Sienten la culpabilidad de haber faltado alguna vez al difunto y la necesidad expiatoria de halagarlo, como si los espíritus fueran a pasarles factura. Así, los homenajes son formas de aliviar la angustia de los vivos porque ensalzan la figura del fallecido y con
La violencia es, en ocasiones, una reacción vengativa ante la ausencia de justicia social, otras una acción instintiva por falta de justicia interior. Siempre parece desatarse la tormenta violenta a resultas de un desequilibrio, de una escasez de armonía, de una justicia carente de equidad. Velar por la justicia en todas sus formas es proteger
Dedicar páginas a pensar e indagar sobre lo que sea o no Dios, ¿no es un ejercicio baldío que en algún caso nos lleva a no sentirnos dignos y en otros a contemplar el cielo como si ya viviéramos en el limbo? Acaso seamos humanos antes, y tras ello busquemos lo divino o lo eterno.
Toda cuestión política y socialmente controvertida acaba siendo excluida del debate público. Ese es el destino común del conflicto. Por eso un “gobierno hábil” solo debe armarse de paciencia y esperar a que la tensión aminore por aburrimiento y ninguneo, y en el momento crucial se dispare otro acontecimiento que despeje el anterior. Los
El fracaso vital ondea en las existencias que, anhelando lo imposible, han menospreciado el sumo valor de lo posible. Aquello que merecía y debía ser deseado.
Supongamos que la posibilidad de ser inmortales estuviera a nuestro alcance. Parece obvio, de entrada, que ésta sería un privilegio al alcance de los más poderosos y que la tierra se poblaría por una casta de transhombres superdotados junto a una gran mayoría de humanos. Así, ser humano se convertiría en un desafío sustancialmente distinto
¿Cómo esperar si no se sabe qué se espera?