Quien se siente destartalado se asemeja a una marioneta amarrada a hilos que se conjugan al azar, imposibilitando, ni tan siquiera como manipulación, la captación de una cadencia coherente que propicie una subjetiva sensación de estabilidad. Ante tal desajuste, lo que conforma al individuo deviene un montón de piezas sin lugar propio que acaba descuartizando
Categoría: Anagramas
La risotada de un infante que, por un ínfimo suceso –como el choque de una pelota contra la pared-, se desprende espontánea y sincera, produciendo un revolero en su cuerpecito para recuperar la estabilidad, es un auténtico renuevo para el interior deteriorado del adulto que “le cuida”. Así, tras una jornada de jugueteo se da
Repudiamos lo que valoramos nefasto moralmente o lo que desconocemos. En el primer caso la repulsa, siempre interiozada culturalmente, se manifiesta como un asco hacia el gesto o la acción; en el segundo, la ignorancia -ignorada- nos puede llevar a una prepotencia ridícula y patética. Moraleja: reflexiona antes de enjuiciar, sea cual sea el objeto
Atravesamos como bestias acosadas el mundo, urgidos por alcanzar no sabemos certeramente el qué; y en ese ímpetu desmedido despreciamos presencias que ni detectamos, mientras simultáneamente nos cercioramos de cimentar fuertemente ciertas ausencias. Ese vagar desnortado, que como tal no puede concluir satisfactoriamente, nos desgasta la vida, sin haberla saboreado con gusto, antes bien embarrados
Nos sentimos comprimidos por prejuicios mentales que procediendo de doctas ciencias nos encorsetan sin dar cabida alguna a cierta flexibilidad. De tal manera, que poco o nada importa nuestro esfuerzo porque lo que puede ser paliado por fármacos, y no lo es, responde al flácido y escaso empeño dedicado, y lo que fructifica como síntoma
Quien se halla atrapado entre la “Logía” –logos- y la “Sofía”-saber- es porque ha aprehendido la imposibilidad de aspirar a cierto “saber” sin un dominio del lenguaje que nos permita el pensar y el decir como un acto de simultaneidad indisociable. Esta intuición tan aventajada, somete a ese “quien” a un estudio intensivo de dos
Todos sufrimos a lo largo de nuestra vida situaciones perturbadoras que dejan un rastro de intensidad variable en unos y otros individuos. En cualquier caso, lo que no resulta nunca benéfico es quedarse agazapado bajo el manto del posible trauma. Lo que no puede ser olvidado, ni se olvida, ni tal vez deba hacerse, pero
Los reencuentros no se producen por decisión, sino por la espontánea ebullición de experiencias compartidas que nos han ligado emocionalmente. Lo cual no implica que no aspiremos a ellos, pero con la conciencia de la incertidumbre de si ese instante mágico tendrá lugar.
Sabemos de los entresijos por los que atravesamos para hallar un lugar propio. Del tesón y la voluntad férrea que requiere esa búsqueda que presuponemos que tiene un final, en una estancia plácida y plástica en la que desplegar nuestro imprevisible devenir. Aunque, acaso en ese árido tránsito sospechemos que no hay lugar que nos
Alternamos el sosiego con la acritud de la crítica para sobrellevar el mundo y sobrellevarnos. Pero, esta combinación de laxitud y potencia en el decir y hacer sobre todo, nunca genera la satisfacción de la coherencia, porque terminamos diluidos en la inutilidad que el sistema social engulle plácidamente.