Ha habido una fuga de palabras, me quedé muda, aunque me desgarre para proferir gritos que resultan ser silencio. Cedo pues la palabra a quien supo preservarla en su momento. Gloria Fuertes. «Si todos los políticos se hicieran pacifistas vendría la paz.» «Que no vuelva a haber otra guerra, pero si la hubiera, ¡Que todos
Categoría: Anagramas
Se desliza por el interior un escalofrío serpenteante, que desemboca como un aguijón en la médula de la mente precipitándose en la palabra muerte. Mas, no es un simple significante sino el contenido de una realidad temprana o tardía que acontecerá, disolviendo en polvo eso que hemos sido y forjando la sombra de lo que
Me percibo, en ocasiones, en las antípodas de todo. Una totalidad múltiple y dispar, sin unidad aparente que facilite en alguna medida su comprensión; al contrario, esa cantidad de cosas sin conexión y cuya cualidad es la acumulación, por ende, carentes de cualidad diferenciadora aboca a una alienación de cuanto hay en el mundo que
La vanidad y el engreimiento pueden desembocar en la más nefasta de las mediocridades. Si estos excesos narcisistas le acaecen a los que ya están entrados en años, padecerán menos las consecuencias porque quizás ya tocaron el techo de lo que podían dar de sí. Ahora bien, cuando ves jóvenes que por halagos contingentes y
La oscuridad no cede aún el paso al alba, resistiéndose con una tenacidad abrumadora nos mantiene en el umbral de la incertidumbre con una nimia esperanza. La costumbre nos induce a creer que saldrá el sol, porque hasta ahora siempre ha sido así, decía el escocés Hume; no, sin el asombro de todos los que
Según Nietzsche, sentirte “hijo de Dios” no deja más alternativa que vivir como Jesús enseñó a vivir, el cual no hizo sino eso: mostrar la forma de vida de los hijos de Dios. Estas palabras tienen una implicación en el pensamiento nietzscheano, porque muestran que ser cristiano es una apuesta definitiva por una lucha coherente
A menudo, resulta sumamente difícil abstraerse de las contingencias que acaparan nuestra atención y condicionan nuestro existir para, hallándonos elevados en una atalaya podamos otear la globalidad, y desde ese estado privilegiado aprehender lo que la percepción directa nos niega. Logrando identificar las sutilezas que condicionan las decisiones, las intenciones vaporosas que alambicadas nos enredan
Lo nuclear son los Otros; por ellos nos reconocemos a nosotros mismos, y en la diferencia, forjamos esa identidad fluctuante sujeta siempre a la renovación: en ese proceso de reconocimiento que nosotros hacemos de los Otros. Sin ellos no hay nutriente que nos satisfaga, que vacíe el mismo vacío. Y en esa unión y diferenciación
Luchamos contra monstruos invisibles dando bandazos a ciegas. Contra endriagos y sus diversas naturalezas que ni, tan siquiera, podemos identificar. Lidiamos o creemos hacerlo. Tal vez solo persistimos ante tanto azote imprevisto. Estemos batallando o subsistiendo, sea como fuere, revelamos nuestra idiosincrasia, nuestro carácter combativo, ese en el que fuimos educados; aunque desconozcamos al enemigo
Los días anodinos predominan en la cadencia de un tiempo que se torna monótono y sombrío, constituyendo la sintonía de un existir insípido. Lo asombroso es una rara avis que nos distancia de esa tonalidad grisácea en la que nos hallamos sumergidos. El riesgo de lo excepcional es que nos confunda, nos deslumbre y creamos









