Ayer leí en twitter, decaída y estupefacta, que la palabra “peripatéticos”, usada en la red por un profesor de Filosofía, era una copia extraída de la serie Merlí –esa que caló tan hondo entre los jóvenes y muchos adultos- Por este motivo he creído oportuno recuperar un post escrito hace tiempo, que a su vez
Si el humus cultural sobre el que se sustenta la sociedad occidental la ha llevado a un estado de indefinición, confusión y falta de consistencia será, tal vez, porque aquello de lo que se ha nutrido contenía en sí este “débil” desarrollo que muchos han constatado, en el intento de profundizar en los trazos relevantes
Hoy, una alumna de bachillerato de la comunidad de Asturias me preguntaba vía twitter cuáles son los problemas más urgentes que debe afrontar la Filosofía en la actualidad. Lamentándome de que esta red social no deja espacio más que para empezar a formular la respuesta, he intentado, a pesar de todo dejar patente que lo
Sin conocimiento no hay virtud, o posibilidad diríamos hoy de actuar moralmente, porque –y seguimos con el Sócrates platónico- quien sabe lo que es el bien no puede, por voluntad propia, no quererlo y actuar en sentido contrario, ya que se siente eróticamente atraído y el bien constituye el único objeto posible de su voluntad
Mientras cedemos, sin conciencia alguna, a las ráfagas virulentas que ornamentan engañosamente este incierto transitar, nos deterioramos y denigramos como entes que solo son, siendo; y precisamente es este gerundio el que nos da entidad y nos la rebana. Ya que el acto de ser nos sitúa inermes en el campo de batalla; y su
La escritura es la forma lingüística mediante la cual expresamos quimeras, angustias, desazones y una diversidad de inquietudes que rebuscan su plasmación estética; tal vez como una resolución catártica. Quien juzga a todo escritor que tiene la voluntad y el deseo de publicar como individuos narcisistas y egocéntricos que solo buscan la fama, ignora absolutamente
Se escabullen musitando entre los labios sujetos, verbos y complementos; todos ellos conformando hiperbólicas metáforas que tienden a enervar las emociones, la motivación y las creencias más estimulantes. Así, leer equivale, en este contexto, a edificar mentalmente un mundo deseable. Opera, de hecho, como un lenitivo que permite simular que ciertamente “vivimos”. No obstante, esta
Inhibiéndonos del mundo, podemos deslizarnos como culebras entre los resquicios de su lentitud, para advertir la ubicación subrepticia que se nos muestra como propia, tras el fracaso reiterado de transitar por un hábitat del que no podemos apropiarnos, pero que nos engulle y deglute como a insectos insignificantes hasta someternos o aniquilarnos. Carecemos de la
Desbocados por el ansia de obtener un reconocimiento acaso tardío, podemos actuar por actuar. Es decir, realizarnos continuamente en algo objetivable que nos desconecte de nuestra interioridad. La ventaja obvia es que nuestra identidad se reduce a lo que hacemos, velando la incapacidad de demarcar quién somos. No obstante, como curiosidad, la etimología del verbo








