«Querer significa mantenerse a cualquier precio en un estado de exasperación y de fiebre. El esfuerzo es agotador y no está dicho que el hombre pueda sostenerlo siempre. Creer que le está asignado sobrepasar su condición para orientarse a la de superhombre es olvidar que apenas puede resistir en tanto hombre, y que sólo lo
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Vacilamos desorientados cuando advertimos el desnorte en el que nos hallamos. Arrastrados por sucesos concatenados, nos hundimos en el lodo de lo cotidiano e inminente, olvidando que, lo más terrible que puede ocurrirnos, es postergar quién queremos ser a causa de esa asfixiante exigencia, ajena o propia, por la que nos dejamos anular. Y sentimos
El S.XXI se ha iniciado, tras la desorientación presente en muchos ámbitos, como la oportunidad de recuperar las condiciones de existencia, a partir de las cuales los sujetos estén en condiciones de dignificar su vida. Por el contrario, recordemos la crisis económica que arrancó de forma amplia en el año 2008 y de la cual
“Cuando ya tienes todo lo que quieres, ¿qué quieres?” se pregunta el protagonista al principio de Mojave, filme de William Monahan. Y es que, como ya postularon algunos filósofos, el hombre es voluntad. Esto significa que somos la potencia misma del querer, no su objeto; por ello, la cuestión que inicia este escrito se nos
Los anhelos satisfechos son el inicio de nuevas insatisfacciones a cubrir. Esto ha sido constatado por una larga tradición de la filosofía occidental. Tal vez, ante esto caben dos alternativas: querer lo que se tiene o, por el contrario tener lo que se quiere. Considerando la segunda actitud como una quimera inalcanzable sea, seguramente lo
La disposición con la que un individuo se sitúa ante la existencia, condiciona cómo los acontecimientos, más o menos previsibles o azarosos, devienen un infierno o una oportunidad casi salvífica. Un hecho puede precipitar el hundimiento y un final truculento, o bien mutarse en la ocasión de realizar anhelos, siempre pendientes; eso sí, con un
Si buscáramos una constante en la historia de la humanidad, ésta ha sido, sin duda, la conexión inexorable entre el poder y la acción. No hay nada previo a la intensidad de lo que somos capaces de hacer y lo que realizamos. Ni tampoco existe nada entre ese nexo impetuoso entre poder y acción. Y
Las acciones, como decisiones volitivas, son intervenciones en un universo subjetivo. Se gestan por el querer con la convicción de que alteramos el mundo en el sentido ético que sustentamos pero, olvidamos que en última instancia, no son más que forcejeos entre subjetividades cegadas por las mismas condiciones y limitaciones.
“Cuando ya tienes todo lo que quieres, ¿qué quieres?” se pregunta al principio de Mojave, filme de William Monahan, el protagonista. Y es que, como ya postularon algunos filósofos, el hombre es voluntad. Esto significa que somos la potencia misma del querer, no su objeto; por ello, no podemos restar anegados en una nada absoluta
No somos exactamente quien queremos, sino quien podemos. Este es el auténtico «principio de realidad».



