Ayer, en una conversación irónica cuyo contenido está arraigado en una experiencia de urgencia y precariedad, alguien muy especial para mí, me decía que lo fugaz no es el tiempo, sino el dinero. Las risas cómplices no nos distrajeron, a cada uno en su interior, de la tragedia que subyace a esta afirmación: no son
Etiqueta: Tiempo
Cada día constituye una jornada especial para alguien, por evocar momentos inmejorables o bien por su contrario. En este sentido, no hay indiferencia ni días anónimos carentes de un fuerte contenido emocionalmente humano. Lo que sí hay es ignorancia, desconocimiento de qué días son memorables para los otros, los que conocemos y aquellos otros individuos
Cuando una futura o supuesta novela que está en curso, tras mucho tiempo de haberla iniciado, avanza a trompicones sin poder evitarlo; con vacíos prolongados en los que nada germina; aunque permanezca incisiva en ese rincón desasosegado de la mente que parece luchar por descubrir lo que aún no es, produce una desazón intensa por
Transcurren los días en una continuidad indiscernible, uno tras otro, y otro, suponemos; porque la planicie del amanecer monocromático nos impide discriminar una jornada de otra, y casi el día de la noche. El acontecer se ha difuminado en nuestras existencias, y ya solo restan sucesos hilados consecutivamente sobre los que caminamos de puntillas, sigilosos
IMAGEN EXTRAÍDA DE: https://www.homohominisacrares.net/filosofia/frases-celebres-y-filosoficas.php La línea recta, ondulada o en bucle del tiempo es esa metáfora imprescindible sin la que no poseemos identidad. Constituye una imagen difusa en nuestro interior, en cuanto no podemos pensarlo en sí mismo más que como abstracción, que se va moldeando con en el transcurso de nuestra existencia —fijémonos que
Mientras el tiempo nos consume, restamos ignaros del desgaste que nos va disipando; hasta que súbitamente el espejo interior refleja un alma lacia cuyo devenir es la nada. Esto es la inconsciencia.
Recuerde el alma dormida avive el seso y despierte contemplando cómo se pasa la vida cómo se viene la muerte, tan callando; cuán presto se va el placer, cómo, después de acordado, da dolor; cómo, a nuestro parecer, cualquiera tiempo pasado, fue mejor. Anoche, intentando conciliar el sueño, acudieron a mi mente estos versos de
Una moneda liviana, lanzada galantemente al aire, marca el criterio para elegir entre dos alternativas, que como tales no pueden suceder simultáneamente. Semejante arbitrariedad o azar es asumida, sin oposición alguna, por los implicados en tan trascendente decisión. Tras el vuelo vertical impulsado por una mano neutral y su posterior caída, unos festejan la cara
Si escribiendo una novela te tropiezas con un escollo del que no puedes zafarte con maestría; es decir, generando una metáfora que dote de contenido simbólico lo narrado -más allá de la literalidad del texto-, permanece, regodéate en el transcurrir de un tiempo que la vida necesita para que puedas ver y mirar esa sustancialidad
El tiempo parece un continuum centrifugado, no avanza, no se agosta ni se consume. Existe un punto de infinitud del que no podemos evacuarnos, atrapados en ese hondo y vacío abismo desistimos exhaustos y vencidos. Acaso por un absurdo cósmico que nadie supo aprehender y que devastó nuestra posibilidad de ser y, por consiguiente, negados









