El tránsito de un año a otro se celebra mediante una diversidad de rituales y festejos a lo largo del mundo. Aunque sabemos que en realidad nada cambia, pues nuestra mente exige una continuidad espacio-temporal (tal vez no sea tan solo una exigencia cognitiva humana) y así, el año nuevo es el día después del
Autor: Ana de Lacalle
Según las últimas estadísticas, la Filosofía se halla en una vertiginosa decadencia si nos atenemos al descenso de las ventas de libros en los últimos siete años -67% menos- Esto nos podría generar una convulsión emocional porque lo vinculamos, casi por inercia, con el interés por parte de los lectores de enfrentarse a obras críticas;
Se nos resiste el lenguaje porque se nos resiste el pensar; o, para ser más precisos, rehúsa el sentir esa restricción encorsetada en conceptos que impone nuestra estructura lingüístico-racional, y palpamos la impotencia del decir, la imposibilidad de liberar emociones expresadas de tal forma que puedan ser resentidas por otros. Porque la auténtica comprensión se
Acaso no sean más que sanguijuelas quienes anhelan fervorosamente libarnos los bienes del alma, o el alma misma. Aunque se me antojan, más que anélidos, zombis arrastrándose mientras se les disipa la vida y agotan su postrera posibilidad de revivir. Suelen ser agudamente sutiles y con apariencia inocua, para que confiados les entreguemos, sin resistencia,
Mitificar a las personas que desempeñan una actividad pública (artistas, actores, escritores, pintores y en general cualquier actividad creativa) los deshumaniza exigiéndoles aquello que necesitamos que sean, y en consecuencia obligándoles a negar públicamente lo que son. Este dualismo se justifica a partir de la idolatría de aquellos aspectos geniales que cultivan la esperanza de
La ternura es una emoción bien escasa en un mundo colmado de crueldad e insensibilidad, necesarias ambas para resistir a las contingencias ruinosas que suelen esparcirse por doquier. Pero, por fortuna, esos ínfimos, micros espacios en los que nos vemos atrapados por esa terneza vivificante, son reductos privilegiados que perduran en nuestra memoria emocional como
Tristes días se suceden en el interior de aquellos que, merodeando por el otoñal espacio de la vida, se han sumergido progresivamente en la evidencia de que estas fechas ilustran, año tras año, las dolorosas contradicciones de la vida en familia. Depuesta esa falsa magia de unos reyes imaginarios y de un héroe aniñado que
No puedo, ni por tanto debo, por falta de sentido, felicitar la navidad. Entiendo que ha pasado a ser una tradición vacía de significado religioso para la mayoría de la sociedad y, en consecuencia, aparte de disponer de vacaciones y de agasajarnos mutuamente con regalos, no percibo que haya motivo alguno de felicitación para todos
“(…) nuestro narcisismo en sí no es más que la conciencia de que nuestro componente subjetivo es nuestro punto de empalme objetivo. Por consiguiente, de toda metafísica que pretenda hacer coincidir el ”Ser” con “Dios” como principio de valor absoluto, puede decirse que no solo está condicionada narcisistamente en su manera de pensar, sino que

