Autor: Ana de Lacalle

El infierno

Vertimos todos los esfuerzos y refuerzos en el empeño de sostener la dignidad vital, hasta que “algo” nos revela interiormente que: o la vida es meritoria por sí misma o ¿por qué acreditar un hecho biológico que nuestra conciencia nos condena a solemnizar para poder transitarla? El infierno del hombre es  la autoconciencia, no hay

Seguir leyendo

Naturaleza de la virtud

La elegancia no  es una virtud porque, en ocasiones, su aparecer es impostura. Una virtud debe serlo incondicionalmente ya que si existe cualquier resquicio de duda sobre su conveniencia es porque, posiblemente, estemos dirimiendo en torno a sucedáneos o espejismos. Ser justo, solidario, honesto siempre es ser virtuoso y ninguna coyuntura puede quebrar nuestra convicción

Seguir leyendo

Platón y la democracia

Para Platón la Democracia no dejaba de ser, en definitiva, el gobierno de la gran mayoría ignorante, que en nuestros días, diría está representada por un sofista hábil elegido en unas elecciones –el cabeza de lista- Aunque nosotros sabemos que Platón era un aristócrata elitista y que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

Duelo

Regresar emocionalmente,  desde la soledad, con alguien que ya apura su final, es un intento de búsqueda de lo mejor que restará en ti tras su partida. Es un duelo que se inicia con anterioridad a la separación real que tiende a facilitar la elaboración de ese acto definitivo. Pero si ese proceso retroactivo no

Seguir leyendo

La política propagandística

Tendemos a reclamar derechos cansinamente por ninguneados. Los básicos, que son a mi juicio los sociales y económicos  sin los que difícilmente pueden ser ejercidos los civiles, conforman ya una sintonía de fondo de la que nadie se apercibe. El sistema económico único opera como un imperio sin fisuras que tiende a premiar a la

Seguir leyendo

La banalidad del mal, hoy.

El mal es una banalidad –expresión arendtiana- si atendemos a la inconsciencia del que efectúa actos malvados, nunca a la ignorancia. Si nuestra época está llena de frivolidad en diversos aspectos es, precisamente, por esa falta de consciencia y responsabilidad de las auténticas consecuencias que tienen nuestras acciones. Y deseo destacar que inconsciencia e ignorancia

Seguir leyendo