Hay batallas que se lidian en la mente bajo el inoportuno martilleo de una amalgama de ideas inconexas. La presión externa posee tal intensidad que nos mantenemos ateridos, casi inertes ante la posibilidad de una implosión que esparza nuestros sesos por doquier. Ante tal circunstancia, refugiarse en el lecho con Morfeo, auxiliados acaso por algún
Categoría: Anagramas
Mientras cedemos, sin conciencia alguna, a las ráfagas virulentas que ornamentan engañosamente este incierto transitar, nos deterioramos y denigramos como entes que solo son, siendo; y precisamente es este gerundio el que nos da entidad y nos la rebana. Ya que el acto de ser nos sitúa inermes en el campo de batalla; y su
La escritura es la forma lingüística mediante la cual expresamos quimeras, angustias, desazones y una diversidad de inquietudes que rebuscan su plasmación estética; tal vez como una resolución catártica. Quien juzga a todo escritor que tiene la voluntad y el deseo de publicar como individuos narcisistas y egocéntricos que solo buscan la fama, ignora absolutamente
Se escabullen musitando entre los labios sujetos, verbos y complementos; todos ellos conformando hiperbólicas metáforas que tienden a enervar las emociones, la motivación y las creencias más estimulantes. Así, leer equivale, en este contexto, a edificar mentalmente un mundo deseable. Opera, de hecho, como un lenitivo que permite simular que ciertamente “vivimos”. No obstante, esta
Inhibiéndonos del mundo, podemos deslizarnos como culebras entre los resquicios de su lentitud, para advertir la ubicación subrepticia que se nos muestra como propia, tras el fracaso reiterado de transitar por un hábitat del que no podemos apropiarnos, pero que nos engulle y deglute como a insectos insignificantes hasta someternos o aniquilarnos. Carecemos de la
Desbocados por el ansia de obtener un reconocimiento acaso tardío, podemos actuar por actuar. Es decir, realizarnos continuamente en algo objetivable que nos desconecte de nuestra interioridad. La ventaja obvia es que nuestra identidad se reduce a lo que hacemos, velando la incapacidad de demarcar quién somos. No obstante, como curiosidad, la etimología del verbo
“Es lo que hay”… y nació el Deseo, como si estoicamente poseyéramos la capacidad de querer lo que tenemos, sin dilación, ni dudas, ni titubeos. Cierto es que desear lo que no hay, en términos absolutos, es un acto de masoquismo que tiende a menos infinito. Pero, también lo es que si la voluntad resta
La sinfonía que uno decide escuchar a lo largo de su periplo vital está compuesta también de acordes propios y genuinos que dan a esa música un tono particular: la tendencia a ritmos bruscos e inoportunos cuya estética es minimalista, o la inercia a una armonía pausada y estructurada que proporcione goce. La mediocridad de
Si quien escribe se sirve, a menudo, de la negación para indagar en los fantasmagóricos rastros de la estela que desprenden las experiencias o lo que sea susceptible de ser escudriñado, está evidenciando la incapacidad propia, tal vez universal, de “decir” algo con relativa consistencia sobre el mundo. Por eso se escabulle en regodeos lingüísticos
Desearíamos, tan solo, un poso fructífero derivado de la acumulación de esas breves y tenues vivencias que sustancian el alma. Anhelamos que emergiendo de la tragedia cotidiana restara algo, ni que sea invisible pero sí perceptible por algún sentido oculto de nuestra mente, que vigorizara las ganas de permanecer en este averno en el que









