En una entrevista, conversación distendida, que mantuve hace unos días con Byron Mural en su programa ENTRE LETRAS, LIBROS Y OTROS MUNDOS, me invitó a dar un consejo a aquellos escritores que publicaban por primera vez y esperaban que su obra fuera un super ventas -eludo intencionadamente los anglicismos[1] porque me generan una tiricia aguda-.
Categoría: Relatos y otros
Las persianas estaban desplegadas oscureciendo el espacio y contrariando cualquier acceso a la más mínima brizna de luz que pudiera filtrarse. Si no pasa la luz, no pasa el aire —se decía a sí mismo— Se había afanado con pujanza para lograr su objetivo: resguardarse fortificado del exterior, que amenazante procuraba sutilmente incrustarse en cualquier
Bajo la techumbre que lo albergaba y reposando el cuerpo en una tumbona veía pasar lunas y soles; impávido e indolente se asemejaba más a una talla que a un organismo vivo. Su actitud no era arbitraria, sino una estrategia de protección contra ese exterior turbio e imprevisible que tanto le había lacerado. Por eso,
De esta manera, llegado el día X a la hora Y, se emitió un mensaje de ejecución del plan que llegó simultáneamente a todos los puntos rigurosamente determinados. Así, en la sede de la presidencia se alzó Epicuro en lo alto de una mesa y con una pasión que no le era propia empezó a
Cada grupo irreverente prosiguió con su quehacer; incluso los humeanos que se habían visto descabezados por la urgencia de esconder a su líder, entre mensajes transmitidos precavidamente, con celo y temor a la vez, intentaban ir minando sigilosamente la homogeneidad aniquilante de cada individuo, para que germinara la semilla de la duda. Eso ya podía
La vida nos aguijonea cínicamente. Tras haber escrito esta misiva ficticia fallecieron dos personas muy queridas para mí: Pep Sindreu y Montserrat Bassas. Tengo que releerlo, porque no sé si sería la carta que les escribiría, de hecho supongo que no; sobre todo, por esa distancia que se muestra en un relato dirigido a nadie
Se extendió una orden de búsqueda y captura de Hume por traición a la civilización de los Sofos, la cual se consideraba un progreso cualitativo respecto de los antiguos humanos, precisamente por su atinada anulación de las pasiones, que calificaban de causa determinante de la autodestrucción de la humanidad. Lo curioso es, que por muy
En tiempos remotos, tan lejanos que tal vez no fueron más que ensoñaciones, pareció existir una civilización de Sofos. Esta se singularizaba, respecto de cualquier otra que podamos hallar o imaginar, por el hecho de que cada uno de sus componentes constituía el ideal de un ente incomparable a los humanos –o al menos así
En pie, con los brazos estirados y con un ángulo de obertura que parecían querer absorber el horizonte, me hallaba acariciada por el aire, ese purificador que parece renovarnos. Sintiendo como toda la ponzoña acumulada en mi piel era arrastrada hacía la lejanía. Y en ese estado onírico, dudo de su autenticidad, me vi rodeada








