Somos, existiendo, sin saber cómo sostener esta extraña condición, en la que nos concebimos a zarpazos ondulantes, no alcanzando nunca un saber estar sereno. Y así culebreamos por el árido desierto de la ignorancia, con el sentimiento de no poder, verbalizándolo, pero siguiendo, a pesar de ser nosotros los que susurramos agónicamente no poder –como
Un reencuentro puede ser una dádiva que mitigue el dolor de rupturas bruscas e incomprensibles, de gestos del otro que no aprehendimos desde perspectiva alguna. También, puede devenir un esfuerzo de benevolencia por obviar parte de lo acontecido, cuando el otro ya no merece, quizás esos reproches que forcejean en nuestro interior, pero que enjuiciamos
La hipersensibilidad suele acompañarse de una capacidad empática desbordante. Esto, porque si la habilidad de sentir, incluso lo implícito e inconsciente que el otro nos transfiere, rebasa el umbral de lo que otros pueden captar, de igual forma ese exceso sensible permite compadecerse, o en términos más actuales, empatizar, es decir sufrir y sentir lo
Quien se deja arramblar por la desidia y la aflicción se petrifica en cuanto a la acción y se mortifica respecto del sentir de su estado. Cierto es que aquello que se precipita vertiginosamente sobre la condición vital parece insufrible, y a menudo lo es. Pero también, lo es, que sobrevenida la avalancha sobre la
Si el desafío electo constituye un dique inabordable, quizás erramos en el reto ambicionado, al relegar nuestra capacidad y habilidad al respecto.
La verdad, si la hubiere, no es aquello que ocultamos a voluntad para engañar o mentir, sino los motivos o razones inescrutables que dan cuenta del porqué de nuestras actitudes o acciones. Esto, atendiendo a que la mera descripción de hechos no constituye más que la manifestación de esos desencadenantes velados. Decirle a alguien, por
Se dan actualmente dos percepciones antagónicas que son consecuencia, tal vez de distancias generacionales, sobre los trastornos mentales. Estas visiones mencionadas oscilan de la estigmatización al romanticismo. Respecto de la primera, existen abundantes foros en los que se intenta desmontar este prejuicio mostrando a sujetos que padecen enfermedades mentales como individuos con vidas “normalizadas” e
Privados de recursos mentales que simbolicen un propósito vital, solo nos resta el exiguo aliento de rebuscar entre lo sobrio y cotidiano algún “para qué”, suficientemente fascinante como para sustentar la ausencia de metarelatos creíbles.
La escritura implica un esfuerzo de investigación –a menudo-, disciplina, introspección y empatía que solo se alcanza cuando diariamente y tras espacios infructuosos, uno se deja llevar por ese personaje ficticio que adquiriendo vida propia te arrastra tras él. Entiendes que hay un punto de inflexión en que la novela no depende exclusivamente de ti,
Conforme la concepción del tiempo se dilata la intensidad de las vivencias desgarradoras son las que lo habitan, y la causa de esa percepción interior de lo temporal. Por el contrario experiencias gratificantes y vivificadoras provocan una contracción fugaz de cuanto sentimos, mudándolo en un efímero ensueño que se nos antoja, por breve, imaginado o