Etiqueta: Nietzsche

¿Qué fue de «la fuerza de voluntad»?

La expresión “fuerza de voluntad” que se usaba, abundantemente, hace unas décadas, tenía una connotación racionalista. Es decir, se entendía que la voluntad fuerte era aquella que actuaba sometida a la razón, que, a su vez, era la que indicaba lo que debía y no hacerse. Era pues un concepto de voluntad con efluvios claros

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¿Se puede vivir doliéndose, lamentándose?

IMAGEN: Naldo Lucy White, Perú. https://www.artelista.com/en/artwork/9083820416473133-gritoslamentosysociales.html El ser humano es carencia, es decir, deseo insatisfecho. Su condición es anhelar; es más, hacerlo erróneamente a menudo. Si no puede aceptar su finitud, tampoco puede asumir sus límites y, por ende, desea lo que no le satisfará, aunque lo consiga. Su voluntad es ciega, desea porque si

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Nietzsche y la vida.

Es cansado vivir. Tenemos que afanarnos por sostener las condiciones de posibilidad de la existencia, y no nos basta con eso, porque existir no es más que permanecer en el presente como cualquier organismo. Los humanos necesitamos vivir, que nuestra existencia tenga un sentido -sea el que sea- que la convierta en una lucha deseable

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La banalidad de un dios.

Parafraseando a Simone Weill[1], filósofa destaca del S.XX, un Dios ausente es el único Dios auténticamente presente, pues la ausencia aparente de Dios es su realidad. Dicho esto, puede deducirse que la figura de Dios de la que habla Weill se aleja de esa función consoladora y hecha a medida de la necesidad humana por

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Decir el dolor desde las entrañas.

Decir el dolor es un acto de violenta desesperación; la necesidad impele a encapsular, delimitar y clarificar una amorfa masa de emociones que no se deja acotar, porque no puede ser jalonada. Este intento fallido acontece ante la inefabilidad angustiante. De aquí que, por ejemplo, Nietzsche se deslizara majestuosamente hacia la metáfora y el mito

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Empatía versus Compasión

Decía Schopenhauer que “la significación moral de una acción sólo puede radicar en la relación con los otros: solo con respecto a ellos pueden tener valor moral o carácter reprobable (…)”. Es decir, “(…) la compasión es la única fuente de las acciones desinteresadas y por tanto como la verdadera base de la moralidad (…)

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