Etiqueta: Nietzsche
Es cansado vivir. Tenemos que afanarnos por sostener las condiciones de posibilidad de la existencia, y no nos basta con eso, porque existir no es más que permanecer en el presente como cualquier organismo. Los humanos necesitamos vivir, que nuestra existencia tenga un sentido -sea el que sea- que la convierta en una lucha deseable
Fuente imagen La Vanguardia
Parafraseando a Simone Weill[1], filósofa destaca del S.XX, un Dios ausente es el único Dios auténticamente presente, pues la ausencia aparente de Dios es su realidad. Dicho esto, puede deducirse que la figura de Dios de la que habla Weill se aleja de esa función consoladora y hecha a medida de la necesidad humana por
Decir el dolor es un acto de violenta desesperación; la necesidad impele a encapsular, delimitar y clarificar una amorfa masa de emociones que no se deja acotar, porque no puede ser jalonada. Este intento fallido acontece ante la inefabilidad angustiante. De aquí que, por ejemplo, Nietzsche se deslizara majestuosamente hacia la metáfora y el mito
Decía Schopenhauer que “la significación moral de una acción sólo puede radicar en la relación con los otros: solo con respecto a ellos pueden tener valor moral o carácter reprobable (…)”. Es decir, “(…) la compasión es la única fuente de las acciones desinteresadas y por tanto como la verdadera base de la moralidad (…)
Desde el momento en el que el dolor físico pasa a formar parte de la cotidianidad de la existencia de un individuo, éste se ve lidiando con la confluencia de un dolor de distinta condición: la corporal y la psíquica. Estamos abordando este nuevo dolor como uno solo, resultado de la materialidad diversa que constituye
Todo se muestra raro, irreconocible. Nada parece ocupar su lugar, ese que le pertenece y sin el cual no sería lo que es. El lugar no es un locus físico, sino el enlace en la red de relaciones sociales que, aun siendo mutable y cambiante, constituye un aspecto de lo que cada cosa es. Nos
Ser humano, demasiado humano[1] o ser humano, más humano[2], esta es la cuestión. La primera caracterización del humano es, como sabemos, el título de una obra de Nietzsche que subtituló “un libro para espíritus libres”. ¿De qué debía liberarse el humano? De ese modelo forjado por la cultura judeocristiana que hacía de él un ser
Es, sorprendentemente, curioso que a lo largo de la existencia nos enfrentemos a cuestiones que ya han abordado los que nos han precedido, y de una forma más rigurosa y reflexiva los filósofos. Llevo días dándole vueltas a la experiencia de la repetición. Esta inquietud ha surgido de lo inmanente, material; o sea de la









