Decrépito cerebro que yerra las sinapsis ubicándonos mentalmente en el absurdo: sin distinción entre lo pasado y lo presente, confundimos contextos, personas, acontecimientos hasta proferir contenidos que generan la atónita respuesta de los otros. Ni la edad ni la crudeza de la realidad, perdonan.
Categoría: Anagramas
Esta noche se ha convertido en un delirio, atestado de alucinaciones en que aparecían infantes vertiendo pánico en sus rostros mediante lágrimas que podían formar un riachuelo al pie de las celdas-jaulas en que se hallaban secuestrados. Mi misión era facilitarles golosinas que calmara su angustia, como pequeños monos aulladores que caían en la trampa
Lo raro lo es por comparación con lo normalizado, es decir lo sometido a los límites de lo establecido socialmente. Pero, cuando un sistema social, hipócritamente, estimula y elogia la aparición de lo raro, éste se torna en lo normalizado y la extrañeza se esfuma, tan solo aparentemente.
Si buscáramos una constante en la historia de la humanidad, ésta ha sido, sin duda, la conexión inexorable entre el poder y la acción. No hay nada previo a la intensidad de lo que somos capaces de hacer y lo que realizamos. Ni tampoco existe nada entre ese nexo impetuoso entre poder y acción. Y
Rememoro un post de hace pocos días sobre las contradicciones y deshumanización de los que migran por urgencia vital: https://filosofiadelreconocimiento.com/2018/05/30/la-cultura-de-la-contradiccion/
Las acciones, como decisiones volitivas, son intervenciones en un universo subjetivo. Se gestan por el querer con la convicción de que alteramos el mundo en el sentido ético que sustentamos pero, olvidamos que en última instancia, no son más que forcejeos entre subjetividades cegadas por las mismas condiciones y limitaciones.
Si obviamos la falta de distancia entre el objeto y el sujeto, tropezamos con la falsa creencia de que para el humano puede haber algo distinto de su representación del mundo. De hecho, actuamos orientados por esa percepción sensitiva e intelectual del mundo, no en un mundo en sí que, si lo hay, no pertenece
La salud de las personas se halla sometida a los mismos criterios capitalistas que otros aspectos nimios del sistema. Así, los laboratorios farmacéuticos no quieren fabricar un medicamento, que se ha demostrado de alta eficacia, contra el tumor cerebral porque no hay suficientes enfermos que lo hagan rentable. Si, ante esta evidencia de falta de
Manejamos sentires distintos en un tiempo común y esa coincidencia desajustada eleva murallas de incomprensión, gestando, a su vez, una distancia inmensurable que nos aboca a una divergencia arriesgada. Será que el trato con los otros evidencia los límites infranqueables de cada sujeto.
Apalabramos compromisos y lealtades que por su naturaleza no deben quedar escritas, sino selladas por la confianza. Así, cuando aparece la duda se resquebraja el fundamento de lo acordado y nadie se siente obligado ya por palabras volatizadas. La desconfianza carcome la fidelidad.