Hace días en un acto, al que ya he hecho referencia en el blog, al que acudí a escuchar a Joan Carles Mèlich, éste afirmó, con convicción como de soslayo, que “el vacío y la nada no son lo mismo”. La cuestión, desde entonces, va pululando y acudiendo con insistencia a mi mente. De entrada,
La pregunta parte del implícito de que tal vez una revolución sea necesaria. Es cierto que todas las revoluciones a lo largo de la historia han sido sangrientas y nada más lejos del deseo de muchos es desatar una guerra de unos contra otros. Así, lo primero que habría que clarificar es de qué tipo
“Por inverosímil que parezca, en el mundo de los profesionales de la filosofía la pregunta por qué sea la filosofía suele carecer de respuesta. Esto es imperdonable. Muchos, y no solo estudiantes, arrastrados por las modas en turno, tienden a quedarse con aquello de que «el filósofo solo pregunta», mas si es verdad que el
Una de las ideas que sostiene con convicción Joan Carles Mèlich es esa manera de calificar la Filosofía -al menos la que él desarrolla- como literatura filosófica en cuanto su decir es de difícil clasificación. Exluir uno de los dos términos resulta como descafeinar los textos de los que estamos hablando y seguir con la
Hay dichos incorporados a nuestro imaginario colectivo que acostumbran a guardar lo que la experiencia ha producido en nuestras mentes, otros de estos dichos los incorporamos llegando incluso a olvidar su origen. En estos últimos, quizás, se hallen dos elocuentes frases que dicen: “No hay mayor ciego que el que no quiere ver” y “No
Que no hay verdades absolutas se evidencia en el hecho de que nadie ha podido dar con una. Ahora bien, que nadie haya dado con una sola verdad absoluta no demuestra que no las haya, sino que son inalcanzables para nosotros. De lo cual se sigue que no nos afecta que las haya o no,
Originalmente publicado en FILOSOFIA DEL RECONOCIMIENTO:
Ayer vi Joker. Me produjo un impacto sobrecogedor, en sintonía con la fuerza de la interpretación magistral de Phoenix y la tragedia en sí misma que la película exhibe, acaso para zarandear las certezas morales que legitiman nuestra existencia. Cabe decir que, solo soy una aficionada al cine, no…
Ayer, día 12 de noviembre, tuve el placer de asistir a la recreación y reconocimiento de una gran trayectoria profesional y vital, la de Carlos Villarrubia. Poeta, periodista, letrista de innumerables cantantes y vocacionalmente un enamorado de la vida, ha viajado por todo un abanico cultural que incluye también radio y televisión, pero que sobre
La experiencia no es un encadenamiento de sucesos objetivos que vamos acumulando, sino la interiorización y el sentido que cada individuo da al fluir de su existencia. Así este sentido o esta vivencia -por lo tanto, interpretación de significados- no puede contrastarse con el propósito de dirimir qué sucedió de forma objetiva. Es cierto que
“Que la angustia descubre la nada confírmalo el hombre mismo inmediatamente después que ha pasado. En la luminosa visión que emana del recuerdo vivo nos vemos forzados a declarar: aquello de y aquello por… lo que nos hemos angustiado era, realmente, nada. En efecto, la nada misma, en cuanto tal, estaba allí (…) (…) La









