Afirma López-Petit que “lo que hace el enfermo mediante su mirada es simplificar para ir a lo esencial. No tiene otra opción, ya que en ello le va la vida. Esta intervención sobre el mundo se separa, evidentemente, de la reducción de complejidad sistémica. El cuerpo fatigado, por su parte, actúa revelando el entramado que
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Nublados por la bruma de la ignorancia, nos convertimos en presa fácil de la tergiversación y la desfiguración de los hechos, que ciertamente nunca son asépticos. Pero, deberíamos dilucidar qué se halla en ellos de subjetividad inexorable y qué de intrincación voluntaria, porque quien deforma consciente e intencionadamente una serie de sucesos, esconde intereses particulares
Recuerda Oriol Alonso, en su análisis de la obra de Rafael Argullol[1], que para este “La experiencia se nos escapa por completo, en definitiva. Todos los matices que dibujan nuestra vivencia rompen en todo instante los grilletes que intenta imponer nuestra voluntad. Sin embargo, necesitamos controlar todo lo que se ha vivido y se vive
El suicidio es el acto de quitarse la propia vida, nada aceptado social, ni moralmente, en principio. En primer lugar porque no cesaríamos en controversias respecto de a quién le pertenece la vida que uno se lleva por delante. En segundo lugar por las dificultades de identificar hasta qué punto es un gesto voluntario, fruto
El diálogo es un acto en el que dos sujetos desarrollan o ejercitan el Logos. Este término griego hace referencia al uso de la palabra, del lenguaje como despliegue de la racionalidad –de ahí su oposición, cuestionable pero histórica, con el Mito- De tal forma que se produce una interacción, una afectación o cuestionamiento mutuo
“Afortunado aquel que conserva un deseo y una aspiración porque podrá seguir pasando del deseo a la realización y de ahí a otro deseo, y cuando ese tránsito es rápido aporta felicidad, desgracia cuando es lento. Por lo menos no se sumirá en un estancamiento espantoso, paralizante, un deseo sordo determinado, un abatimiento moral”
Si buscáramos una constante en la historia de la humanidad, ésta ha sido, sin duda, la conexión inexorable entre el poder y la acción. No hay nada previo a la intensidad de lo que somos capaces de hacer y lo que realizamos. Ni tampoco existe nada entre ese nexo impetuoso entre poder y acción. Y
“…si la piedra lanzada por los aires por un golpe tuviera conciencia, creería que se desplaza por su propia voluntad. Añado simplemente que la piedra tendría razón. El golpe es para ella lo que para mí el motivo, y lo que para ella aparece en el estado dado como cohesión, gravedad y persistencia es idéntico
“Afortunado aquel que conserva un deseo y una aspiración porque podrá seguir pasando del deseo a la realización y de ahí a otro deseo, y cuando ese tránsito es rápido aporta felicidad, desgracia cuando es lento. Por lo menos no se sumirá en un estancamiento espantoso, paralizante, un deseo sordo sin objeto determinado, un abatimiento
Las acciones, como decisiones volitivas, son intervenciones en un universo subjetivo. Se gestan por el querer con la convicción de que alteramos el mundo en el sentido ético que sustentamos pero, olvidamos que en última instancia, no son más que forcejeos entre subjetividades cegadas por las mismas condiciones y limitaciones.