El mal no siempre anida en la voluntad de los individuos, sino en la inconsciencia de la resultante de las acciones elegidas. Pero esa falta de noción de las consecuencias no puede eximir de responsabilidad, porque quien decide está obligado a conocer su opción.
Autor: Ana de Lacalle
“Una virtud tiene que ser invención nuestra, personalísima defensa y necesidad nuestra: en otro sentido es meramente un peligro. Lo que no es condición de nuestra vida la daña: una virtud practicada meramente por un sentimiento de respecto al concepto de “virtud”, tal como Kant lo quería» Nietzsche, El anticristo El fragmento está obviamente sesgando
Si la muerte del padre derrama indiferencia, descanso o una amalgama de emociones nada pertinentes, es que quizás no falleció “el padre”, sino una figura alternativa y fallida.
Los amantes se descubren en la penumbra que les licita encontrarse, pero esa penuria luminosa debe infundirles la luz de la clarividencia.
Queriendo zafarnos de la presión del entorno, constatamos que, cuando ésta es explícita, nuestras acciones no son sino reacciones defensivas o violentadas por una coacción punzante que no nos deja indiferentes. Cuando esta intimidación se produce de forma velada e implícita, por el contrario, vivimos la fantasía de la acción. Finalmente, no hay acción posible,
He contemplado el alba en un horizonte lejano. Hoy, no fantaseo, ni rastreo poéticamente nada. Quizás, ese fenómeno convertido en cotidiano podría interiorizarse como una recompostura necesaria.
Leía un escrito anterior sobre lo subversivo en este blog. Hoy, en un contexto más incierto y desnortado, y mirando las cosas desde otra perspectiva, me atrevería a decir que no hay subversión posible. Y esto porque, simplemente, la subversión exige un orden, una norma, una pauta para alterar o trastornar y entiendo que habiéndose
Afirma Marina Garcés, en el pregón de la Mercè 2017, refiriéndose al atentado terrorista del 17 de agosto en Barcelona y Cambrils: “Todos llevaremos en nosotros una ausencia dolorosa, la de las personas que no volverán nunca más a Barcelona ni a sus fiestas, y junto a ellos, también, la de unos jóvenes de Ripoll
Paradójicamente se espesan los bosques entre tantos incendios y el mundo deviene un caos inescrutable.
Decidme una sola verdad y creeré que algo es posible