Vagando sin hallar contacto alguno con el auditorio de células más íntimas que nos constituyen, sospechamos haber extraviado por disolución lo genuino, aún inmaduro y doliente. Así, nos resta seguir siendo en los otros hasta que nadie nos precise.
Categoría: Anagramas
Amagando intenciones y destrezas aparecemos como “otros”, distintos e impostados, ante los demás. Deslizamos una figura ajustada a las expectativas ajenas, para embaucar y ser de los suyos. Así nuestra apariencia se sustenta en un yo que, en la retaguardia, constituye la defensa mortífera contra un mundo del que no cabe fiarse. Es un modo
“La razón humana tiene el destino singular, en uno de sus campos de conocimiento, de hallarse acosada por cuestiones que no puede rechazar por ser planteadas por la misma naturaleza de la razón, pero a las que tampoco puede responder por sobrepasar todas sus facultades.” Kant, 1ªed.Crítica de la Razón Pura. Y así nos perpetuamos,
“Salir del armario” es una expresión despectiva que se ha utilizado durante demasiados años en este país. Lo paradójico es que ahora son otros los que ocupan esos armarios, quizás porque no existe en lugar alguno un auténtico sentido del uso de la libertad.
Se ha extendido por doquier una crispación que no nos pertenece, que no se gestó del trato con lo ajeno, ya que por el contrario convivieron años elaborando una comprensión que acabó difuminando la otredad por motivos de origen. Los catalanes que vivían y convivían dialogaban y se respetaban incluso difiriendo en cuestiones políticas. Hay
Al no disponer de la sabiduría que permite ver los acontecimientos desde la auténtica trascendencia que tienen, restamos enredados en la intensidad de lo que sucede. Quien crea que se mantiene ajeno al transcurrir alterado y turbulento tal vez sea indiferente y no sabio, por eso sus divagaciones no se anuden con los hilos desgarrados
Sí tenemos miedo, al terrorismo armado y al ideológico, al de todos aquellos que quieren imponer su forma de ver el mundo pisoteando las diferencias. Y no a los que se manifiestan pacíficamente por las calles expresando su idea de nación o estado, sino de los dirigentes que sabemos –a estas alturas no pueden engañarnos-
Los lugares más sórdidos de cada sujeto se revelan ahí donde los límites tensan su siendo, es decir quien es de facto. En algunos se despierta una pasión desaforada por aquello en lo que cree, sin pausa; en otros la virtud de una bondad profunda que les lleva a lo relevante, sin perder más que
Los radicalismos que generan entes abstractos para diluir al individuo y erigir a los primeros en sujetos de acción y de derechos no están distantes del relato dominante que anula la voluntad de los individuos para convertirlos en deseo desinhibido. Ambos cosifican al sujeto para domeñarlo. Europa, España, Catalunya son ficciones urdidas para dotar de
Decaemos en el umbral de nuestras miserias, cuando su reconocimiento nos muestra quiénes hemos llegado a ser tras tanto bregar por la vida. Y no es, como pudiera parecer, lamento alguno, sino constatación y conciencia de nuestra profunda humanidad, esa que nos trasciende y nos degrada alternativamente. Esa naturaleza sin parangón, que pese a quien