Nacer no es propiamente una acción. Es la resultante de un proceso de expulsión que se desencadena en el útero materno, para resolver una situación naturalmente insostenible. Un cuerpo no puede por más tiempo dar cobijo vegetativo a otro que ha aumentado sus dimensiones. Aquí aprehendemos más nítidamente ese postulado sartriano que reza: el hombre
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El Sabio hoy en día, y aunque sea una rareza creo existe alguno -muy pocos- por serlo es una figura nula en la esfera mediática, desconocida para las grandes masas y con pocas o nulas posibilidades de ser escuchado. Y no puede preservar su naturaleza sino es de esta manera. Mezclado en los medios,
La Red ha democratizado la cultura haciendo de la creación y la nutrición un acontecimiento casi universal. El individuo con acceso a un ordenador conectado, y una voluntad de conocer, contemplar y crear puede formar parte de ese universo abierto y diverso que es hoy la cultura. Ahora bien, tal vez la superproducción y democratización
Una de las nociones claras que sustenta el existencialismo es la idea de que el hombre es lanzado al mundo, proyectado, de tal forma que obtiene su existencia, que parece ser previa a la esencia. Lo problemático que inmediatamente se derivaría es de dónde, quién y con qué fin es proyectado. Aquí Heidegger, en su
Obviamente, decir que Dios es –en sintonía con el aforismo anterior- no otorga ninguna realidad objetiva a Dios. El lenguaje como corpus simbólico representa, y de alguna manera amolda, lo real desde la perspectiva del sujeto que dice. Pero no puede, de ninguna manera proporcionar entidad ontológica a algo por el hecho de mencionarlo. Esto
En esta sociedad del instante, la rapidez y la eficacia donde simultáneamente se produce una falta de Trabajo para un sector importante de la población, está teniendo lugar un fenómeno paradójico, casi antitético que agudiza aún más la Sociedad dual de la que se viene hablando. No estamos, ya solo, ante una disgregación económica y
Sentirse al borde de un ataque de nervios no es un estado exclusivo de la mujeres, aunque como el tópico –del que se aprovechó Almodóvar- así lo propaga vinculándolo al de la mujer histérica –distinto concepto del que usara Freud – Antes bien, podríamos ajustar el significado de la expresión refiriéndolo a la cotidianidad de
Bruno Bettelheim consiguió iluminarnos con su obra “Psicoanálisis de los cuentos de hadas”[1] ya en 1975, sobre cómo estos configuraban de forma positiva la personalidad del niño, al ayudarle a afrontar los conflictos internos inconscientes, que sin ningún resorte podrían dañar la salud del futuro adulto. Aunque no siempre la conducta y la identificación del
De niña, me parecía inconcebible que una grafía como la i, cuya naturaleza era llevar un punto, pudiera perder su idiosincrasia para adoptar un acento que no le era propio. Quizás percibía las cosas como entes con una categoría ontológica no menos respetable que la nuestra, y esta equiparación de todo cuanto me rodeaba me
Allá donde no cabe la compasión, porque no hay perdón posible, asoma sibilina la culpa del desprecio. Como si en algún recóndito lugar yaciera toda la pena, a borbotones resguardada, la que debería pertenecer al despreciado que nunca sintió, y la que hierve en quien cree no encontrar lugar, hoy, para el perdón. Cuando en