Etiqueta: Vivir
Todo se muestra raro, irreconocible. Nada parece ocupar su lugar, ese que le pertenece y sin el cual no sería lo que es. El lugar no es un locus físico, sino el enlace en la red de relaciones sociales que, aun siendo mutable y cambiante, constituye un aspecto de lo que cada cosa es. Nos
Resistirse a escribir cuando sobreviene un reflujo que expele palabras, es un esfuerzo abocado al fracaso. ¡Hay tanto fluyendo interiormente! A veces, harto difuso y confuso; y es, entonces, cuando despojarse de cuanto se agolpa y nidifica en ese yo atormentado, puede resultar clarificador para quien está sufriendo esa convulsión creativa. Escribir, expresar, comunicar: para
Eso que llamamos mundo incluye una materialidad o una determinación física y, además, el cúmulo de sucesos que se entrelazan con más o menos fortuna para los individuos que lo habitan. Estos no son meramente pasividades sufrientes, sino agentes que interactúan con esos hechos y que manipulan esa materialidad buscando su provecho. Entre este devenir
Has sido rauda acudiendo a la cita con tus padres y tu hermana. Sea, tal vez, este un rasgo que tímidamente asoma de lo que será tu personalidad. Vienes a un mundo difícil y complejo —¡aunque cuándo no lo ha sido! —, pero tienes una gran familia coral que te aguardaba con ilusión y que
El cansancio que se aferra al estado de normalidad, abatiéndonos y postrándonos como seres incapaces casi de movilidad, se gesta en el transcurso de una cotidianidad anodina que nubla el qué y el porqué de la existencia. No se requiere magnos sucesos que nos noqueen; al contrario, lo que nos carcome es la insulsez de
IMAGE: Guardardeviantart.comBaby Z by hydr0choerus on DeviantArt Nadie dijo que fuera fácil ser concebido, tal vez sí flotar nutrido y sin esfuerzo en el útero materno hasta que el destino nos expulse por ese canal estrecho al que debemos amoldarnos, para nacer; nacer y recibir un azote para arrancar a respirar; tras lo cual y
La existencia se consume sin remisión, ni prórrogas indulgentes. Desconociendo su tiempo, no es procrastinar la más lúcida de las actitudes. Cierto es que no siempre lo pendiente está únicamente en nuestro campo de acción, pero sí que nos corresponde intentar lo que se halle a nuestro alcance, porque lo que resta en la conciencia
El cansancio que se aferra al estado de normalidad, abatiéndonos y postrándonos como seres incapaces casi de movilidad, se gesta en el transcurso de una cotidianidad anodina que nubla el qué y el porqué de la existencia. No se requiere magnos sucesos que nos noqueen; al contrario, lo que nos carcome es la insulsez de
Es irrelevante cómo transitamos en la perenne búsqueda del sentido. Qué devaneos, estrategias o pericias perpetramos en la ansiada delimitación de nuestro por qué y para qué. Lo sustancioso es en qué consiste esa acotación: si en el desvelamiento de lo que hay, o en la generación de lo que no hay. Ahí reside la







