Quedarse sin palabras sucede, al menos, en dos situaciones: cuando uno no tiene, ciertamente, nada que decir, o bien, cuando se espesa tanto la mente en sus cavilas que unas ideas tropiezan con otras, se enredan y no hay ya orden, ni jerarquía, ni forma de hallar palabra alguna que haga justicia al pensar. Enmarañada
Categoría: Anagramas
Desecado interiormente por la adustez de la existencia, esa que no ha sido propiamente vida por mucho afán que haya desempeñado, y tras ese tesón desplegado, con el metabolismo ya siempre basal, me deslizo arrostrado como quien agoniza pre-mortem. No hay humano que resista la negación eterna de cuanto quiere, porque según la ley del
Originalmente publicado en FILOSOFIA DEL RECONOCIMIENTO:
El transhumanismo como doctrina que pretende disolver las divergencias entre lo natural y lo artificial, no es más que la manifestación de una voluntad de dominio sin fronteras, una excrecencia nihilista que habiendo perdido todo horizonte, encarna la versión más degradada de lo que Nietzsche consideró contrario a la…
La abundancia no me pertenece, pero si la calidad de cuanto me envuelve y me constituye. Como una neblina casi imperceptible, aunque sentida, me hallo reflejada en miradas que me enaltecen, consienten y me conceden guiños entre condescendientes y preventivos. Siendo, soy lo que fui y lo que con ello voy haciendo; siempre auxiliada por
Somos la alborada fracasada de nuestro querer. Vagamos tironeados entre lo que deseamos, nuestra pasión rabiosamente inmediata, y esa voluntad frágil que aspira a ser. ¿Por qué someternos a ese querer, a veces, tiránico con nuestra inercia al propio desahucio? No hay imperativo que nos obligue a tan alta aspiración más que nosotros mismos, a
Esos momentos de espesa confusión en los que la psique se asemeja a una turbulenta marejada; todo difuso y con una potencia inusitada que nos inhabilita para despejar y desbrozar esa algarabía porfiada y terca. La niebla sombría que abundantemente nos asola, incluso hasta el límite de sentirnos seres no pensantes. Un nudo mental que
Acaso sea la soledad de mármol infranqueable, que incapacita para anudar lazos que templen, esa ausencia de calor vital lo que precipite muertes biológicas ante vidas ya inertes. Un cenotafio que aguarda al desdichado como destino apropiado y propio, habiéndose desvanecido en el abismo de la nada, sin nadie, ni com-pasión alguna. Solo el transeunte anónimo, desbordando
Si en el silencio cavernoso nos sobrecoge la guadaña y, extenuados de no oír a nadie más allá de los límites de nuestro yo, la hospedamos con un júbilo agrio, ¿será porque andábamos rebuscando el amparo de alguien compasivo que pudiera liberarnos? No todos podemos sostener un silencio prolongado que percibimos como un ninguneo que
La crueldad, como híbrido entre el odio y la venganza, ha sido vertida por todos, alguna vez, con la impiedad y la fiereza que la caracterizan. Este tipo de acción, cuyo fin es producir daño a otro, puede originarse por la voluntad y conscientemente; o bien legitimando nuestra acción en nombre de algún propósito elevado,
Una vez vencidos, rendidos a la fuerza del acontecer, no nos restará más que padecer, ser pacientes; Unos dirán que nos hemos elevado al rango de mártires, otros que nuestras deficiencias eran mayores que nuestras suficiencias, y algún otro que la arrogancia desajustó el cálculo de nuestra potencia. Y, como agentes pasivos sobre los que









