Hay quien se siente como una pared de frontón, parando y repeliendo pelotazos. El motivo puede ser que su mostrarse ante los otros sea firme, como un muro de granito capaz de rebotar los ataques. Los cuales, a menudo, son simbólicos y menos veces fácticos, pero sea como fueren exigen de una fortaleza que no
Categoría: Anagramas
Somos olvido y los residuos nebulosamente asentados en la mente. Incapaces de rastrear cuanto hubo en la memoria, creemos que lo que somos nos pertenece, a menudo sin conciencia de los restos que han ido configurando nuestra identidad. Decimos, y suponemos decir lo que pensamos, aunque nunca poseamos la certeza de que ese pensar sea
En el inicio de una pandemia que no podíamos -los ciudadanos de a pie- imaginar, el existir ya era un acontecer problemático. Todo lo que sobrevino después, hizo temblar las condiciones de posibilidad de la existencia; entonces ya no urgía tanto su sentido como el mantenerla por instinto. Sin embargo, prolongándose la situación en el
Resistirse a escribir cuando sobreviene un reflujo que expele palabras, es un esfuerzo abocado al fracaso. ¡Hay tanto fluyendo interiormente! A veces, harto difuso y confuso; y es, entonces, cuando despojarse de cuanto se agolpa y nidifica en ese yo atormentado, puede resultar clarificador para quien está sufriendo esa convulsión creativa. Escribir, expresar, comunicar: para
No hay experiencia que no pula o, incluso, socave nuestra mente. Su plasticidad nos permite moldearnos, sin excesiva virulencia, a fin de adaptarnos al entorno inmediato y mediato en el que hemos caído. Ahora bien, así como lo recibido y dado por los otros con afecto y amor nos eleva como individuos hasta el máximo
La ausencia es un silencio sostenido; con presencia o no corpórea se inocula en las profundidades del otro como un desprecio. Solo puede quebrarse a voluntad de quien se ha difuminado, con un gesto, una palabra oportuna. Un requiebro que espolee la melancolía ajena menoscabándola, y despertarla súbitamente de esa turbia pesadilla que el ausente
“Un sistema no soporta la contradicción. Esa es mi actitud y saco las consecuencias al respecto. Por eso escribo fragmentos, para poder contradecirme” Cioran, E. Conversaciones. Ed. Tusquets. Barcelona 2010. Pg. 101 Y aclararía, con permiso del maestro, que sin contradicción la condición humana es investida —en términos freudianos— mediante una representación que se aleja
El coraje de decir no se adquiere desprendiéndose del miedo a lo ajeno. Aquello real o imaginario que emana exigencias de lealtades infinitas y acaba apisonándonos el alma. Aprender a responder con un no, ante demandes insaciables o indignas, o simplemente contrarias a nuestro querer, es el acto más elevado de afirmación de la propia
Palpita con desazón la huella de tu ausencia que, como eterno retorno casi persecutorio, acontece en tu presencia. Una dicotomía punzante que des-cicatriza heridas, hirviendo de sangre a borbotones cual hemorragia infinita. Ojalá fueses tan solo una descarnada pesadilla, que al abrir los ojos extraña y desconcierta por irreal y fantasiosa. ¡Desintégrate! ¡Huye! Antes de
El alma se va des-almando a base de zarpazos a traición que la disuelven, la disgregan como partículas insignificantes que ya no constituyen nada. En el éter ondean sin sentido ¿Cómo puede tenerlo aquello que no es? Y la remembranza de Mainländer y su Dios suicida aletea incisivamente en mi mente. Quizás, somos simplemente los









