Estar con los otros es la única manera de intentar vivir, sin embargo, a veces, la creencia de con quién puedes estar se convierte en un dardo envenenado. Mientras tú presupones, por lo que el otro dice, que las reglas del juego de vivir son unas, sientes a traición un quebranto de esas reglas implícitas,
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La ingenuidad es un bandazo de aire fresco y oxígeno que los niños nos regalan a los adultos, que tan maleados estamos tras años de existencia. No diré que un niño es bueno por naturaleza a lo rousseauniano y que lo pervierte la sociedad. La ingenuidad es el fluir espontáneo de quien aún tiene mucho
Imagen extraída de: https://poematrix.com/autores/la-poeta-gotica/poemas/el-bien-y-el-mal No puede garantizarse la presunción ingenua de que nadie desea el mal del otro, si así fuese la maldad sería directamente proporcional a la incompetencia, pero la constatación es que éste presenta un índice de crecimiento superior al conjunto de habitantes de la tierra, por lo tanto la maldad no reside
Desnutrirnos de desafecto, ignorancia e indiferencia es semejante a horadar una concavidad destinada a ser una siniestra oquedad sin culminación posible. Un algo gestado para la vacuidad, cuyo horizonte es ser absorbido sin condescendencia, por súplicas o ruegos, hasta devenir aquello que, de entrada, condicionó y posibilitó su leve estar. El tremebundo acto de asumirnos
Una mirada de reojo, apretando los labios para contener la risa es un guiño infantil a la vida; regodeándose reiteradamente en ese ademán provocativo que reclama una reacción del otro explosiva y festiva. Es el juego que introduce en la ironía, lo paradójico y toda una retahíla de estrategias que el infante deberá aprender para
Anhelamos, deseamos y ansiamos lo imposible, porque lo que aparece a nuestro alcance se nos antoja tan dramáticamente conformista que se revierte en el punto de inflexión, a partir del cual nuestro querer deriva en insaciable. Esta hambruna de lo inaprehensible se despliega infinitamente, cercenada como aspiración fundamental al entrar en contacto con un mundo
Virando desde la ingenuidad del infante cuyo cristalino mirar solo percibe la transparencia de los gestos y arrumacos que recibe, sin posibilidad de entrever lo velado y auténtico, advenimos versiones creativas de esos adultos que han jugado sucio en nuestra presencia; aventajamos en impostura a los que nos han precedido, deviniendo opacos y oscuros para
La infancia permanece en un lugar recóndito de nuestro interior formateada como un conjunto de emociones que remiten a supuestos hechos de los que, en realidad, recordamos los que constituye nuestra experiencia básica. Para algunos, es un paraíso perdido ornamentado de fantasías, que genera añoranza y melancolía por lo idílico dejado atrás. Para otros, sin
Ser prudentes no es solo una virtud, sino una exigencia adaptativa consistente en preservar un cierto grado de sospecha vital. Porque quien tantea lo que le rodea, para ponderar lo que sucede, debe poseer la habilidad de dudar de lo verosímil y ejercer un intenso escrutinio sobre lo que se muestra diáfano. Esta perspicacia previene
La ingenuidad inapropiada suele ser un arma viperina



