Categoría: Anagramas

El fragor como antídoto

Solo en el silencio murmuran los quejumbrosos gemidos  de la orfandad de sentido. Acaso, sea el ruido  la fuga más común de los que carecen incluso de conciencia del trágico desatino de existir. Neutralizando  el estruendo aumentamos el riesgo de renunciar a ser, por ello entronizamos un sistema raudo, ligero y antídoto de cualquier atisbo

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Tolstoi y el suicidio

Anduvimos prestos para evitar que se nos fuera la vida, dejándonos helados en el arcén. Y tras tanto esfuerzo nos preguntamos qué perseguíamos para arroparlo con tanto ahínco. Sin respuesta, rememoramos las palabras de Tolstoi sobre aquel que siente la dureza del vivir que debería dejar de lamentarse puesto que se puede matar y dejar

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Pesadillas

Esta noche se ha convertido en un delirio, atestado de alucinaciones en que aparecían infantes vertiendo pánico en sus rostros mediante lágrimas que podían formar un riachuelo al pie de las celdas-jaulas en que se hallaban secuestrados. Mi misión era facilitarles golosinas que calmara su angustia, como pequeños monos aulladores que caían en la trampa

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La acción como forcejeo

Las acciones, como decisiones volitivas, son intervenciones en un universo subjetivo. Se gestan por el querer con la convicción de que alteramos el mundo en el sentido ético que sustentamos pero, olvidamos que en última instancia, no son más que forcejeos entre subjetividades cegadas por las mismas condiciones y limitaciones.

Entre la representación y la cosa

Si obviamos la falta de distancia entre el objeto y el sujeto, tropezamos con la falsa creencia de que para el humano puede haber algo distinto de su representación del mundo. De hecho, actuamos orientados por esa percepción sensitiva e intelectual del mundo, no en un mundo en sí que, si lo hay, no pertenece

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