Previsiblemente, en breve, constataremos el aumento de consultas a psicólogos y psiquiatras por personas que o bien se han hundido en la ludopatía, o bien sus familiares perciben que han sucumbido, aunque ellos aun no puedan reconocerlo. Y esto, nada más y nada menos, que por el aluvión propagandístico que, tanto los medios de comunicación
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El pasado viernes se emitió en Televisión Española, durante su conexión exclusiva en Catalunya, el programa semanal “Ara i aquí” –ahora y aquí- centrado en dilucidar si las enfermedades mentales continuaban siendo un tabú en nuestra sociedad. Con una diversidad de perspectivas –entre las cuales faltaba un representante de las escuelas y el profesorado, a
El mundo se halla bajo sospecha, esa que nos advierte de imposturas maquilladas de veracidad, de sucesos a los que accedemos indirecta y tendenciosamente narrados, de complejas redes engarzadas que subrepticiamente nos muestran lo que debe ser asimilado, en pro de los intereses ocultos, y repudiado en coherencia con el discurso impuesto, que legitima los
“(…) Como otras ideas estéticas y filosóficas aparentemente despojadas de toda forma de iniquidad, las alianzas entre la belleza y el mal son notables (…)” Estas palabras fueron pronunciadas por Valérie Valère, en su última tarde con Paul –no he conseguido descifrar a quién se refiere- de la que se hace eco el escritor Jesús
“La teoría sueca del amor” es un documental que, siendo sintéticos, podríamos afirmar que de hecho muestra cómo no amar, para conquistar la independencia individual; ese ideal neoliberal que se impone como el desiderátum: la libertad y la autonomía pasan a ser los pilares para cualquier vida que aspire a ser satisfactoria. Lo contradictorio es
El supuesto de un ser, un en sí mismo y auténtico que difiere de su manifestación o su aspecto que tiene su origen en Grecia, ha ido reformulándose a los largo de la historia del pensamiento en términos fenomenológicos, en principio más congruente con la convicción de es el sujeto quien elabora su objeto de
La decepción o el desengaño nos aboca a la constatación de que la confianza depositada en los otros era errónea, falta de fundamento, o tal vez de que esperamos del otro una actitud o disposición que no tiene. Sentimos así que somos fuente de dádivas inmerecidas a los otros y que es más rentable, menos
No me restan palabras, ni fuerzas, ni hálito para ahondar cansinamente sobre el intervencionismo de EEUU en países de América Latina, porque evoca ecos de pasados trágicos en que este estado, que se otorga el derecho casi divino de decidir quién gobierna y dónde, ha apoyado dictaduras y no precisamente giros democráticos –Chile, Argentina, …-
Hay personas que por su percepción distante y desajustada de lo que, de facto, se da, de lo que sucede, devienen mentes con una autopercepción casi ficticia de sí mismas. Desde la mirada ajena puede captarse a alguien que representa un personaje, un individuo que se transfigura a sí mismo enfatizando aquellos aspectos más irreales.
Fracasar es parecido a morirse: te libera tanto como morirte, solo que te deja la conciencia necesaria para disfrutar de esa liviandad, de esa falta de necesidad que tienen los muertos. Y te da la posibilidad de estirar hasta lo indecible tus últimas palabras. (…)Quizá deba llevar la coherencia de la frase hasta su fin