El inicio del nuevo curso, para los que ya no estamos implicados como profesores, conlleva una oscilación antagónica del sosiego a la añoranza. Una tranquilidad de ánimo que permite ojear el panorama desde el exterior con la ventaja de conocerlo desde sus entrañas. Una nostalgia que brota de la ausencia del calor de esas vidas
Categoría: Filosofía artículos
Observando los desastres naturales que acaecen en las últimas semanas una no puede dejar de recordar el nunca acallado debate sobre la veracidad o no del cambio climático. Mi supina ignorancia no me permite más que asumir una cierta opinión a partir de lecturas de doctos de supuesto prestigio y honestidad. No obstante, y
Hay reconocimientos Internacionales, como el Premio Nobel de la Paz, que a mi juicio hace años perdió todo prestigio y dignidad. Quizás porque ha sido otorgado más con criterios políticos que con criterios morales de merecimiento y justicia. Concedérselo a alguien que durante años ejerció como guerrillero terrorista como Nelson Mandela, cuyas acciones pudieron ser
Se asemejan nuestras acciones furtivas a traiciones perversas. Pero bien sabemos que las apariencias engañan y que, en honrosas ocasiones, aquello que realizamos en secreto no pretende más que evitar daños mayores a los ya padecidos. Supongamos, a modo de ejemplo simplista, que alguien sufre fobia a las cucarachas; obviar que hemos avistado un par
Quedarse sin “habla”, sin capacidad para decir nada ante lo observado, es una reacción genuina y espontánea que curiosamente traza rasgos significativos del individuo al que le sobreviene esta incapacidad. Los hechos que provocan este estado en el sujeto son relevantes porque no es, por supuesto, lo mismo perder el habla ante un regate espectacular
Hay un spot publicitario en el que aparece un individuo cuestionándose –lo cual ya es para quedarse perplejo- por qué a una bebida la denominamos así, si aún no está bebida. La pregunta remite a los usos y al sentido del lenguaje, y es aparentemente tan simple pero a su vez tan lógica que sería
Vivimos una época doliente. En duelo perpetuo por la pérdida de un horizonte creíble, cuya legitimidad se base en el respeto de la vida humana, en toda su extensión, de una vida digna de humanos –aunque sea algo complejo el consenso al respecto- Esta ausencia, que fagocita voluntades y gestos en pro de la banalidad,
El retorno a este blog, al que tantas horas he dedicado, me remite paradójicamente a un cierto estado de torpeza propio de quien inicia un cometido absolutamente virgen. Intuyo que esta desazón resida en la convicción de que siendo algo más vieja y más cansada, no soy más sabia, sino, antes bien, me recubren el
Acabo de apercibirme, por uno de esos mensajes “nomeolvides” de Facebook, que hace seis años que inicié decidida e indignada mi periplo bloguero por la red. Ciertamente me rondaba la idea como una nebulosa que no adquiría nitidez, y fue la chispa del 15M la que me empujó a escribir diariamente y no parar. Nada
Leo, en un artículo aparecido en La Vanguardia de Gonzalez-Faus, una reflexión algo particular sobre las posverdad y los valores. Inicia su discurso partiendo de la diferencia del concepto de realidad griego y judío. El primero lo identifica con un desvelamiento forzado –“una violación”- por su forma de acceso a través del Logos, palabra o