El inicio del nuevo curso, para los que ya no estamos implicados como profesores, conlleva una oscilación antagónica del sosiego a la añoranza. Una tranquilidad de ánimo que permite ojear el panorama desde el exterior con la ventaja de conocerlo desde sus entrañas. Una nostalgia que brota de la ausencia del calor de esas vidas
Autor: Ana de Lacalle
Amagando intenciones y destrezas aparecemos como “otros”, distintos e impostados, ante los demás. Deslizamos una figura ajustada a las expectativas ajenas, para embaucar y ser de los suyos. Así nuestra apariencia se sustenta en un yo que, en la retaguardia, constituye la defensa mortífera contra un mundo del que no cabe fiarse. Es un modo
Observando los desastres naturales que acaecen en las últimas semanas una no puede dejar de recordar el nunca acallado debate sobre la veracidad o no del cambio climático. Mi supina ignorancia no me permite más que asumir una cierta opinión a partir de lecturas de doctos de supuesto prestigio y honestidad. No obstante, y
Quien declina el uso de la violencia está fortalecido por argumentos más que por opiniones.
“La razón humana tiene el destino singular, en uno de sus campos de conocimiento, de hallarse acosada por cuestiones que no puede rechazar por ser planteadas por la misma naturaleza de la razón, pero a las que tampoco puede responder por sobrepasar todas sus facultades.” Kant, 1ªed.Crítica de la Razón Pura. Y así nos perpetuamos,
“Salir del armario” es una expresión despectiva que se ha utilizado durante demasiados años en este país. Lo paradójico es que ahora son otros los que ocupan esos armarios, quizás porque no existe en lugar alguno un auténtico sentido del uso de la libertad.
Decía Pascal, “nadie muere tan pobre que no deje algo tras de sí”. Cierto es que ni los desechados, como ratas, pasan por este mundo sin dejar huella. Esa es su riqueza, su legado, el rastro que dejan en el corazón de otro, tal vez tan despreciado como ellos. Lo desgarra magistralmente Vardan Tozija en
Veo un niño que, bajo amenazas demoniacas, protege con su vida a su hermano menor; y sin palabras verbalizo: he ahí un héroe superior.
Ojalá el desarraigo del aquí y ahora que tensa, sin elasticidad alguna, la sujeción ciega, fuera posible. Emerger desde la llanura de barro para recuperar la distancia precisa y necesaria.
Se ha extendido por doquier una crispación que no nos pertenece, que no se gestó del trato con lo ajeno, ya que por el contrario convivieron años elaborando una comprensión que acabó difuminando la otredad por motivos de origen. Los catalanes que vivían y convivían dialogaban y se respetaban incluso difiriendo en cuestiones políticas. Hay