Cuando la desesperación se apodera del negruzco horizonte, se asenderea el abismo que no es vía alguna transitable, sino la inmaterialidad incomprensible que se revela como el vacío más punzante. Ubicados en ese casi letal laberinto mental no nos queda más que entregarnos a la abisal realidad o lograr amortiguar con lenitivos y engaños ese
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Anduvimos cegados por la intensa luz de la evidencia, no aprehendiéndola como tal, y proseguimos, paso a paso, desviándonos por senderos erróneos sin conciencia de ello. Pero, como cabe esperar toda vía extraviada y virada desemboca en un barrizal del que es harto difícil reflotar. Así nos curte la experiencia, no por lo que profieren
El contenido inconsciente que, a menudo, aparece simbólicamente expresado a través de los sueños, nos muestra aquello que ciertamente corroe nuestra vida mental provocándonos un malestar indefinido. La dificultad reside en que su contenido explícito no es sencillo de descifrar para alcanzar ese significado latente, que es lo que puja por amanecer en la conciencia.
Si desde el relativismo cultural se imposibilita el diálogo, en base a que cada cual tiene su cosmovisión validada en su contexto, ¿cómo vamos a combatir el pensamiento único? O adoptamos una flexibilidad en las verdades sacras que sustentamos, o estamos indirectamente legitimando la univocidad del pensar como única vía de entendimiento.
Las condiciones de vida son, para muchos individuos, exigencias asfixiantes que les abocan a optar por las diversas formas de aniquilación que pueden imaginarse. Quien no halla su lugar por anómalo y se le niegan los medios de supervivencia que por dignidad merece, o se le excluye por constituir un apéndice pernicioso para el sistema,
Una marejada interna anuncia una explosión de impulsos refrenados, reprimidos, controlados; y todo ello en pro de una falaz, pero exigida, serenidad que amanse el descontrol ajeno. Siempre ejerciendo el rol que nos ha sido asignado, enmascarando, difuminando aquello que somos en bruto, sin el filtro de un entorno, unas circunstancias que, no nos mutan
La lejanía nos niega la posibilidad de anudar las manos cuando la desventura parece una acechanza obsesiva, dejándonos ávidos del don de la ubicuidad y sacudiéndonos despiadadamente con despecho. Nada cabe hacer desde la impotencia de ser determinación corporal y limitada, más que desbordar empatía y compasión por aquel que, necesitándonos, añora nuestra presencia.
“He vivido tan poco que tengo tendencia a pensar que no voy a morir; parece inverosímil que una vida una humana se reduzca a tan poca cosa; uno se imagina, a su pesar, que algo va a ocurrir tarde o temprano. Craso error. Una vida puede muy bien ser vacía y a la vez breve.
Las redes sociales son un maremágnum de individuos con propósitos diversos y dispares, lícitos mientras no se invada ni se atente contra la intimidad del otro. Hay quienes las usan como altavoz con resonancias impredecibles de cosmovisiones que consideran válidas y, por ende, necesarias de propagar. Otros tienen finalidades culturales, literarias, artísticas, filosóficas que pueden
Cuando utilizando la dialéctica de la inversión constatamos que las condiciones de posibilidad de “un algo” es lo que paradójicamente lo hace a su vez imposible –porque al realizarlo lo invierte- , podemos estar barrando definitivamente el sentido propio de todo cuanto hay, o como hiciera Derrida, catapultarnos al desafío del exceso, es decir de