Sucumbimos a la impronta de nuestras emociones y, al hacerlo, regresamos a la transparencia de la infancia, aunque la adultez no se avenga por compostura social a tal espontaneidad superlativa. Por ello, y para no ser unos inadaptados, nos apresuramos a plegarnos al postureo que exige nuestra “madurez” cediendo al raciocinio el mando de lo
Categoría: Anagramas
Calificar de fracaso un acontecer es siempre cometido del sujeto-agente. Porque lo que, a ojos ajenos, parece un revés puede revertir en el mayor logro vital de quien tiene potestad de enjuiciarse. Los otros son, en este sentido, sobrantes.
Un motivo es un acicate para la acción, sin el cual estaríamos desprovistos de voluntad y fuerza. Los motivos son, en consecuencia, causas que elegimos como fines. Sin este acto de decisión, nuestra condición perdería su unicidad.
El narcisismo que terminar por coronar a un intelectual, no es más que el síntoma de la imperiosa urgencia de ser reconocido como tal: alguien con un rango superior a la mediocridad que ese sujeto desdeña con arrogancia. Así, toda potencia brota de una carencia previa, en el caso referido, la posibilidad de ser
La honestidad, virtud inherente a cualquier otra, no siempre es reconocida ni ponderada en el valor que posee. Exige un ingrediente de generosidad, autenticidad y descentramiento del yo, a fin de priorizar lo veraz por encima de cualquier interés particular. A menudo ser honesto perjudica, en la medida en que supone un desnudarse ante los
El cansancio que atenaza la vida denota una intensidad existencial que no se aviene a medidas temporales. Así, la edad no son los años trascurridos desde que nos trajeron al mundo –porque venir implica voluntad, y “no” vinimos- sino la turbulencia y profundidad que ha azotado el vivir. Es, en consecuencia, un patrón que no
A nadie se le debería negar el derecho a realizar una actividad creativa que, por su naturaleza informal, promueve la expansión y el desarrollo de su persona. Ni, en consecuencia, la posibilidad de que el resultado del acto creativo pueda ser presentado públicamente para su contemplación y si cabe su reconocimiento. Pero, un sistema que
Si un hombre trepa por las terrazas de un edificio para salvar la vida de un niño que cuelga apurado de una barandilla, es, sin duda, un héroe; pero si lo hace por una valla fronteriza para salvar de la miseria y la guerra a los suyos, entonces es un ilegal, sospechoso de terrorismo e
La incursión persistente en la idolatría de la juventud nos ha inducido a la veneración de la Inmortalidad, aspiración que se sustenta teóricamente por el transhumanismo/posthumanismo.
El problema de las democracias occidentales no es únicamente la incapacidad de gestionar una participación eficaz de los ciudadanos, sino la fragilidad del Estado de Derecho que necesariamente debe sustentarlas y que se imponga su progresivo liberalismo. Este último de naturaleza individualista empasta con dificultad con la noción de un demos soberano.