El despliegue de sucesos imprevistos nos hace temblar ante el miedo de no ser capaz de sostenernos, más que por no poder, de hecho. Esa ausencia de seguridad en la propia fortaleza y capacidad es la causa de la mayor parte de los declives humanos. No la debilidad en sí, por tanto, sino la flojera
Categoría: Anagramas
Quizás tras tanta edad bregada y germinada a forcejeos, uno se siente capaz de vivir, a pesar de la vida misma. Se aferra a su propia convicción y regatea obstáculos, malas praxis y prevalece, como nunca, una fuerza nítida en el interior, saneando la existencia con un aroma propio, un ser singularizado y autoconquistado.
Estrictamente hablando pudiera no haber “fracasos”. Si analizáramos la aparente dejadez o pasividad de quien no lucha por algo, encontraríamos razones relativas al querer, al poder, al miedo, al sentimiento de inferioridad que justificarían muchas de esas aparentes faltas de esfuerzo y tesón que acabamos coronando como fracasos.
Cuando el olvido pudiera desembocar en perdón y esa posibilidad desata la ira que bloquea la amnesia, solo queda la extirpación de los recuerdos, una cirugía precisa que mutile esa parte dañina. Si no hay olvido de facto, no hay perdón, aunque la fantasía de una intervención quirúrgica mágica pueda sugerirnos interrogantes sobre el sentido
Si Pitágoras ya vislumbró en su teorema sobre el triángulo rectángulo una relación de proporcionalidad, fue porque debería por justicia y armonía reinar tal equivalencia en el mundo, como microcosmos. Pero, más allá de las teorías matemáticas o geométricas, de tantos, ni observamos proporcionalidad, ni equivalencias, ni por tanto justicia alguna, porque hace ya que
La imagen de una niña menuda, que justo empieza a andar y que se expresa con gestos y sonidos, apostada en el borde de un sofá, dando órdenes a cuantos la contemplan; nunca satisfecha va modificando lo demandado al cabo de un instante, aparte de remitirnos a un contexto de abuelos, tíos, y padres primerizos
El Amor Fati nietzscheano es sospechoso –todos somos objeto de sospecha- de apostar por humanos que no solo asumen lo necesario y lo afrontan sosteniendo el dolor, aunque de ese instante se produjese un eterno retorno, sino que aman ese destino. Y esto no es más que síntoma de la fortaleza de su voluntad de
La alteridad se opone a yo posibilitando la propia identidad, pero a la vez afirmando las carencias de ese yo identificado que, desde esa condición de ser limitado, necesitará interactuar con el otro, el cual a su vez será siempre un eco de la oposición primaria. El conflicto está servido.
El placer es un tiempo –más o menos duradero- que nos brinda el regocijo de los sentidos. A partir de ahí, hemos creado un concepto como la felicidad, que sería un estado permanente de una diversidad de placeres, no solo sensoriales, sino también emocionales e intelectuales cuyo horizonte nos alienta en la vida. Pero, más
Aquellos que expolian a los pobres o roban lo que se les ha donado, merecerían que existiera el infierno. Y ser digno, no solo de ir al infierno sino de que él exista por ti, es ser una alimaña inhumana.