A partir, y durante, la lectura del ensayo de López-Petit, El gesto absoluto. El caso Pablo Molano: una muerte política , me resurgía insistentemente el interrogante de en qué sentido puede darse “un gesto absoluto”. Siguiendo el hilo de la reflexión sobre el caso de Pablo, y lo que su vida significó en un entorno
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“El sentido del mundo tiene que residir fuera de él. En el mundo todo es como es y todo sucede como sucede; en él no hay valor alguno y si lo hubiera carecería de valor. Si hay un valor que tenga valor ha de suceder fuera de todo suceder y ser-así. Porque todo suceder y
“El mal nos desvela la sustancia demoníaca del tiempo; el bien, el potencial de eternidad del devenir. El mal es abandono; el bien, un cálculo inspirado. Nadie conoce la diferencia racional existente entre uno y otro. Pero todos sentimos el doloroso calor del mal y la frialdad extática del bien.” Cioran, El ocaso del pensamiento
Esta vía iniciada, y parece que trazada irreversiblemente, es lo que se ha denominado el transhumanismo o, para partir de una misma concepción, el tránsito de lo humano a lo posthumano. Es decir, de un sujeto que será un híbrido entre robot y humano, y que por el aumento de sus capacidades y esperanza de
El materialismo, como negación de una realidad trascendente, es la noción que cautiva a un mundo que no evidencia más que uniformidades y efectos derivados de las denominadas teorías científicas –en última instancia hipótesis provisionales- o de las acciones humanas, únicamente limitadas por su propia potencia. Sujetos a estas dos intervenciones, no podemos dar crédito
“A medida que se afirma el principio de soberanía personal sobre el cuerpo, el individuo confía su suerte a la acción de sustancias químicas que modifican su estados psicológicos ‘desde el exterior’, sin análisis ni trabajo subjetivo, ya que solo cuentan la eliminación inmediata de desarreglos (fatiga, insomnio, ansiedad), la mayor eficacia posible, el deseo
Todos tenemos el derecho de expresar nuestros pensamientos libremente. Ahora bien, un derecho puede ser ejercido o no –a diferencia del deber- y el mal denominado sentido común, por su escasez, podría orientarnos sobre aquello en lo que poseo conocimiento para manifestar mi opinión, de aquello en lo que por mi absoluta ignorancia debería abstenerme
¿Qué debo hacer? Se preguntaba Kant urgido por la necesidad –que respondía a su propia convicción- de hallar una forma que universalizara las normas morales. Hoy, recluido el deber en el ámbito de lo privado por una escisión nada apropiada entre individuo y sociedad, quienes siguen zarandeados por la urgencia kantiana se preguntan con una
Presuponemos la existencia de un “yo interno” al que nos aproximamos, a tientas, mediante símbolos y metáforas. No lo concebimos de naturaleza inefable, ya que comportaría la negación del sujeto como conciencia, pero sí arduo de identificar y expresar. Así, aludimos al “vacío” como un espacio horadado sin contenidos emocionales significativos, a la “tristeza” como
Ayer tuvo lugar en Barcelona, organizado por el Centro de Cultura Contemporáneo, un diálogo entre Fina Birulés y Judith Butler, moderado por Marta Segarra sobre “El lío del género. Por qué los cuerpos importan”, en el cual se debatió sobre cuestiones que brotan de la propia vida de los individuos y de su interacción con